Destacan su trabajo humanitario e intelectual en varios países
Recuerdan a Ernesto Che Guevara en el 45 aniversario
de su muerte
Ciro Pérez Silva
Periódico La Jornada
Miércoles 10 de octubre de 2012, p. 23
Miércoles 10 de octubre de 2012, p. 23
A 45 años de su muerte, Ernesto Guevara de la Serna, el
Che, convirtió el espacio de la conferencia del lunes 8 de octubre en
la Casa Lamm, en una velada en la que el revolucionario fue recordado por su
trabajo humanitario e intelectual a su paso por México, Cuba y Bolivia, noche en
la que se celebró también el triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela.
Entre los asistentes había algunos profundos conocedores de la biografía del
Che, que no en pocas ocasiones corrigieron fechas, nombres y lugares
relacionados con los últimos días del comandante y otros jóvenes que acompañaron
la urna con los restos del argentino y seis ≠osarios más de combatientes cubanos
abatidos en Bolivia, desde la valla que se organizó a su llegada a Cuba, como
Elier Almeida Tellería.
De México, Enrique Herrera Bruquetas, quien renunció a la subsecretaría de
Comunicaciones y Transportes en protesta por el halconazo del 10 de
junio de 1971, recordó la ceremonia bajo el busto de José Martí, en la que
coincidieron el Che
con gorra de beisbolista, en la última fila, Carlos Monsiváis, Fidel y Raúl Castro, alumnos del Politécnico, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y asilados guatemaltecos, españoles y venezolanos.
Jorge Veraza, aludió al libro Apuntes críticos a la economía
política, texto en el que el Che cuestiona el modelo teórico
aplicado en la Unión Soviética y lo transforma para ser aplicado en la
transición socialista de Cuba, con elementos que enaltecen la satisfacción por
el deber cumplido y su reconocimiento social como mayor estímulo moral.
Ex embajador de México en El Salvador, Irlanda y Bolivia, Hermilo López
Bassols narró a los asistentes detalles sobre su intervención en el proceso de
repatriación de los restos del revolucionario argentino, tras su exhumación en
Bolivia, que le costó una
dura reprimendapor parte del gobierno mexicano.
No me arrepiento de nada, y lo volvería a hacer, asegura el diplomático y relata que cuando los restos estaban a punto de ser entregados, el gobierno de Hugo Banzer,
en un momento de barbaridad, impide que el comandante cubano Ramiro Valdés –hoy vicepresidente– descienda del avión que los trasladó a Bolivia para recuperar el cuerpo del Che, argumentando que no tenía visa.
Subí a la escalerilla del avión y le informé al comandante sobre la situación. Le pregunté si había inconveniente en que otra persona le hiciera llegar los restos. Me respondió que por supuesto, y si es mexicano, que lo hiciera con toda libertad. Bajo, tomo la urna, la llevo al avión, me pide que entre y con eso se cumplió con una situación muy delicada, refiere.
La charla la cerró José Steinsleger, quien contó una historia, escuchada en
voz de la doctora nicaragüense, Concha Palacios, en la colonia Roma, y de Fidel
Castro, en Buenos Aires, que resume la figura del Che.
“En esas idas y venidas en casas de amigos en México, tanto los compañeros
cubanos como nicaragüenses y guatemaltecos le preguntaron al Che, ¿para
qué se iba todos los fines de semana a escalar el Popocatépetl si nunca vas a
llegar a la cima? Y la respuesta que dio entonces la repitió Castro ante miles
de chicos argentinos 40 años después: Porque hay que intentarlo”.
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