Colombia: La trampa paramilitar
Escrito por Arnaldo Musa/Especial para CubaSí
Se sabía de antemano, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.
La huida de centenares de campesinos a Venezuela, el asesinato de decenas de lugareños y la ocupación de las zonas que controlaban las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) son los primeros síntomas de la presencia del paramilitarismo en la región del Catatumbo colombiano, que no ha dejado de estar presente, pese a que está plagada de unidades del ejército y de continuadas advertencias sobre lo que sigue constituyendo el principal obstáculo para lograr la paz en la nación suramericana.
Ahora se dice que el gobierno ha destinado 2 000 soldados para impedir las acciones paramilitares, que, de un manera u otra, bajo diversas formas, ha proseguido el asesinato de líderes sindicales y campesinos en todo el país y ponen en punto muerto las iniciales conversaciones del gobierno con el Ejército de Liberación Nacional, que ha advertido del posible fracaso del importante paso, por considerar que es falta de voluntad de Bogotá el dejar manos libres al más importante brazo armado de los criminales de siempre.
Desde este portal habíamos indicado mucho antes de que se llegara a formar el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC-EP que el paramilitarismo volvería abiertamente a las andadas cuando se consideraran inminentes el desarme guerrillero y los ajustes políticos para que se incorporaran a la vida civil y participarán del proceso político.
Ya los elementos reaccionarios que mantienen vivo el mal, habían demostrado con trampas y campañas de miedo que podían influir en referendos, plebiscitos y elecciones para tergiversar la voluntad pacífica de la ciudadanía.
Recordemos que aunque se demostró que la victoria del No en el más reciente referendo por la paz estuvo amañado y su resultado anulado legislativamente, ello no fue óbice para que siguieran estancadas las principales precisiones del acuerdo, demostrando el poder de las fuerzas agazapadas tras el ex presidente Álvaro Uribe, como latifundistas y jefes del narcotráfico, los verdaderos resortes del financiamiento paramilitar.
Uribe fue acusado por los delitos de fraude al sufragante y concierto para delinquir, en su papel de cabeza visible de la estrategia promovida por el Centro Democrático a favor del No en el plebiscito, por la presión y manipulación a los votantes. Pero nada ha pasado, como es costumbre cuando se trata de penar a un culpable con grandes influencias.
La falta de decisión del presidente Santos, quien no cuenta con buena salud, ante los enemigos de la paz, hace retroceder un proceso que puso en el papel fin a más de 50 años de guerra civil.
Precisamente, todo coincide con los obstáculos que militares han interpuesto a los guerrilleros en las zonas a las que se han desplazado, con falta de la más elemental logística, todo precedido por una “equivocación” en la que fueron muertos dos integrantes de las FARC-EP.
Se estima que los combatientes se integren a la vida civil y formen algún que otro partido político, cuando el gobierno haya podido dar plenas garantías y evitar los sucesivos asesinatos de líderes campesinos y obreros, que luchaban por el respeto a los derechos humanos de los colombianos, sobretodo a los más abandonados.
Pero, subrayo, Uribe sigue influyendo sobre el proceso, independientemente de que se le acusa por otros varios delitos de los que nunca ha respondido ni se los hacen responder: haber fundado un grupo paramilitar en una de sus fincas, acumular tierras y proteger a un general de la policía que hoy está encarcelado en Estados Unidos por narcotráfico.
El ubérrimo
Al respecto, el libro "Por las sendas de El Ubérrimo", del legislador Iván Cepeda, está documentado con declaraciones de testigos a la Fiscalía General, informes de la Contraloría sobre el patrimonio de Uribe y la confesión ante la justicia estadounidense del general Mauricio Santoyo, quien fuera jefe de seguridad del exmandatario.
El libro se basa en las investigaciones que ha realizado el propio Cepeda, del Polo Democrático Alternativo, y que ha escrito junto al también legislador Alirio Uribe.
Ambos acusan al ex jefe del Estado de "haber fundado por venganza una agrupación armada que azotó con sus masacres y crímenes selectivos a varias poblaciones del nordeste antioqueño".
También de "haber llevado al Palacio de Nariño a generales de la policía que estaban al servicio de capos narcoparamilitares, apropiars de tierras destinadas a los labriegos de Córdoba y lucrar con los dineros públicos a través del abuso de su enorme poder como jefe de Estado".
En una entrevista con la agencia internacional Efe, el legislador, hijo del asesinado senador izquierdista Manuel Cepeda, explicó que este libro es la segunda parte de "A las puertas de El Ubérrimo", en el que relató las acciones criminales que ocurrían en torno a esa finca, propiedad de Uribe, en Córdoba, uno de los bastiones del paramilitarismo en Colombia.
El legislador explicó que "Por las sendas de El Ubérrimo" van más allá, se adentran en lo que ocurría al interior de las propiedades de Uribe, en concreto en la hacienda Las Guacharacas, en Antioquia, departamento vecino de Córdoba y donde supuestamente nació el Bloque Metro, uno de los grupos que dio origen a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
También muestra al "Uribe terrateniente", quien "acumuló tierras y utilizó recursos de la nación para construir canales de drenaje para beneficio de sus predios", según dijo.
Todo ello, según Cepeda, fue una "violación de la ley".
Los autores usan la confesión del general Santoyo, extraditado en el 2012 a EE.UU., para relatar que Uribe introdujo en la sede del Ejecutivo a criminales.
"Santoyo reconoce que era un hombre infiltrado en Palacio al servicio del narcotráfico y al servicio del paramilitarismo", manifestó el político investigador.
Para el legislador, "Álvaro Uribe es la historia del ascenso al poder de una figura supremamente tenebrosa con muchos aspectos de su vida política y personal que deben ser investigados, juzgados y sancionados".

No hay comentarios:
Publicar un comentario