sábado, 3 de agosto de 2019

Los de abajo
Las indígenas buscan respuestas anticapitalistas
 
Las indígenas del sur de Veracruz fueron anfitrionas de Segundo Encuentro Nacional de Mujeres, celebrado en la comunidad popoluca de San Juan Volador. El Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno fueron los convocantes a esta reunión anual que congregó a más de 600 féminas del campo y la ciudad, de la milpa y la academia, de la autonomía comunitaria y de la barrial, provenientes de prácticamente todo México, además de participantes de 12 países del mundo.
En el encuentro, las que luchan se posicionaron frente a las grandes preocupaciones que enfrentan hoy los pueblos del mundo: la migración, el despojo, la represión, la explotación y las múltiples consecuencias de un sistema excluyente.
Las participantes repudiaron las acciones del gobierno en contra de los migrantes en nuestro país, al tiempo que se pronunciaron contra proyectos extractivistas como el Corredor Industrial Transístmico que, dijeron, significa la creación de una línea divisoria entre los estados del sur y del norte, la entrega del Istmo a los poderosos y su transformación en un inmenso parque industrial que representa despojo territorial y destrucción de nuestra madre naturaleza.
Claras, contundentes y directas en su resolutivo final, las integrantes de 119 organizaciones y colectivos nacionales rechazaron el mal llamado Tren Maya; y el Proyecto Integral Morelos (PIM), que significa despojo de agua, riesgo de vida de las comunidades nahuas cercanas al volcán Popocatépetl, así como un proceso de industrialización intensivo en el oriente de Morelos. Y calificaron como una simulación la cancelación del Nuevo Aeropuerto en la cuenca del Valle de México.
Ellas, las que luchan, las que ponen cuerpo y alma para defender familia, comunidad, territorio y cultura, se preguntaron: “¿cómo podemos responder a la violencia desde una visión antipatriarcal y anticapitalista?, y ¿cómo construimos un tejido común que nos permita fortalecer la organización?
Las respuestas son tantas como los colores y lenguas que vistieron la reunión. Están en eso.

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