sábado, 30 de septiembre de 2017

México SA
Aquí no pasa nada
Todo transitorio
Efecto moderado
Carlos Fernández-Vega
 
¡Calma!, mexicanos crédulos, que, si atienden la versión oficial, en este país nunca pasa nada malo. Así –de acuerdo con la interpretación de Los Pinos y zonas aledañas–, las lúgubres consecuencias de los recientes terremotos, huracanes y conexos no alterarán ni un milímetro los siempre sólidos y veraces planes económicos gubernamentales y, en el peor de los casos –sólo en él, y siempre con ganas de incluir la posibilidad–, cualquier efecto negativo, por mínimo que fuera, resultaría transitorio y moderado. De ello sobran ejemplos: a lo largo del sexenio peñanietista el tipo de cambio transitoriamente se ha depreciado en alrededor de 60 por ciento, producto de una volatilidad pasajera; en igual periodo el saldo de la deuda pública se duplicó moderadamente; los precios de los combustibles (es decir, los que no aumentarían gracias a la reforma energética) ahora son provisionalmente 50 por ciento mayores a los del arranque sexenal; y, en fin, en un año la inflación se multiplicó temporalmente por dos.
En este contexto, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, afirma que los desastres naturales que golpearon al país este mes no modifican las proyecciones macroeconómicas de 2017 ni las consideradas en el paquete económico para 2018, incluida la reducción del déficit público, no sin antes comprometerse a que una absoluta transparencia sobre el uso de los recursos públicos y los donativos recibidos para la reconstrucción, de los que el gobierno federal no hará un uso electoral.
De hecho, tan generoso y amoldable es el paquete económico para 2018 que en el presupuesto de egresos de la Federación habrá espacio para reflejar la prioridad que representa la reconstrucción de la infraestructura y los bienes dañados por los sismos (La Jornada, Roberto González Amador). El marco macroeconómico para el próximo año, conformado por la previsión de crecimiento y el resultado de las finanzas públicas, principalmente, no será afectado como consecuencia de la destrucción causada por los fenómenos naturales.
Por si fuera poco, el gobierno federal mantiene la meta de lograr el próximo año, y por primera vez en una década, un superávit fiscal primario. Los eventos de septiembre no tendrán impacto en el crecimiento y la inflación y tampoco en la trayectoria de consolidación fiscal; existen recursos para hacer frente al proceso de reconstrucción por lo que el gobierno no tiene planeado recurrir a los mercados financieros a la contratación de deuda para sufragar esos gastos. No va a haber afectación en la meta de reducción del déficit; la reconstrucción se dará en un marco de estabilidad macroeconómica.
Y el coro fue cortesía del Banco de México: en las últimas semanas, México sufrió dos terremotos de gran magnitud y varios huracanes, afectando significativamente a múltiples comunidades y ciudades, con lamentables pérdidas humanas. Si bien hasta el momento no se cuenta con suficiente información, se estima que los efectos de estos acontecimientos sobre la actividad económica y la inflación serán temporales y moderados. Así, no se espera que las perspectivas de mediano y largo plazos para el crecimiento y la inflación se alteren de manera importante. Derivado de los recientes sismos, podrían también aparecer algunos problemas de abasto o de incremento de precios en algunos productos, los cuales serían temporales de corto plazo.
Así de sencillo: de acuerdo con la versión oficial, pase lo que pase, nunca pasa nada. Es cuestión de que alguien la crea, no sin antes recordar que, cuando menos, 92 centavos de cada peso presupuestal están amarrados, de tal suerte que el margen de maniobra se limita a los ocho centavos restantes.
En vía de mientras, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados detalla que, para el ejercicio 2018, la propuesta presupuestal del gobierno peñanietista es de una magnitud similar, en términos del producto interno bruto, a la aprobada para 2017, es decir, la propuesta indica el rígido control de la expansión del gasto público.
El monto propuesto por el Ejecutivo resulta 2.2 por ciento mayor en términos reales al aprobado en 2017. Pero el aumento en el gasto estará explicado principalmente por los mayores requerimientos del costo financiero (que registran un incremento real de 10.6 por ciento), resultado de un nivel de deuda nominal mayor y una tasa de interés promedio más alta; y por la mayor cantidad de participaciones que se entregarían a las entidades federativas (que a su vez las utilizarán para pagar el costo financiero de las respectivas deudas estatales), derivadas de la mayor recaudación federal participable, a consecuencia del aumento en la recaudación tributaria que se espera obtener.
El citado centro de estudios considera que la propuesta del monto presupuestal 2018 es consecuente con lo observado en los años previos en el marco de la estrategia de consolidación fiscal, misma que se acentuó a partir de 2015, año en el que dicho monto alcanzó su nivel más alto desde 2008, y cerró un periodo de aumento constante del presupuesto aprobado, cuando llegó a 5 billones 480 mil 800 millones de pesos, para comenzar a declinar hasta llegar al propuesto para 2018.
El CEFP concluye que si bien la contracción del gasto ha sido indispensable para recuperar el equilibrio presupuestario, que es el principal objetivo de la política económica vigente, ésta ha ocurrido afectando los recursos destinados a diversos programas presupuestarios, incluso los vinculados al gasto de inversión. La distribución del gasto, su contención y los expedientes de ajuste en el gasto programable, que suponen dar prioridad a la asignación de recursos para el rubro de costo financiero, implican posponer la atención de demandas de bienes y servicios públicos, dada la restricción presupuestaria del gobierno federal.
Las rebanadas del pastel
Por cierto, José Antonio Meade advirtió que sería miserable dar un matiz electoral al apoyo que se ha dado a la reconstrucción. ¿En serio? Bueno, ¿por cuál miserable partido político comenzamos? ¿Por cuál de los miserables gobernadores? (allí está Graco y Yunes, cuando menos). ¿Por cuál de los miserables senadores, diputados y demás fauna nociva? Porque el problema es, precisamente, la miserable clase política que se apropió del país… Temporalmente el tipo de cambio peso-dólar cerró la semana financiera en 18.64 por uno, mientras que el barril mexicano de aportación se cotizó a 49.02 billetes verdes.
Twitter: @cafevega

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