jueves, 28 de septiembre de 2017

Un participante de protestas muestra el formulario del referéndum en Cataluña, España

Cataluña independiente: ¿éxito o Estado inviable?

© REUTERS/ Albert Gea
España
 
A pocos días del referéndum de Cataluña, Sputnik analiza las posibles consecuencias económicas de su independencia. Ferran Brunet, doctor en economía en la Universidad Autónoma de Barcelona, asegura que el nuevo país sería un Estado inviable. Los economistas favorables a la independencia tienen una visión distinta, pero nada es seguro.
"La secesión no va a ocurrir ni el día 1 de octubre, ni el dos ni los siguientes", se muestra convencido Brunet. Asegura que, de darse el caso, la consecuencia se vería en forma de un colapso económico difícil de superar. Pero alerta: el proceso independentista y las movilizaciones ciudadanas ya tienen un coste económico para Cataluña. Y es que denuncia que detrás del movimiento independentista hay un Gobierno catalán que "ha invertido 20.000 millones de euros en propaganda separatista durante los últimos 30 años".
Brunet hace así referencia al partido PDeCat —antes conocido como Convergència—, para el que "el único mérito ha sido convertir a miles de catalanes en independentistas" a golpe de propaganda. "Los separatistas han robado a los catalanes hasta la camisa", denuncia Brunet.
En el ránking europeo de competitividad de las regiones, recuerda el economista, Barcelona se sitúa en la posición 153 sobre 262. "Así que esto no es Hollywood" alerta. Madrid se sitúa en la posición 83 a la vez que "resulta ser el principal competidor económico de Barcelona". "Si tu competidor es más competitivo que tú, quizás lo que están intentando los separatistas no sea lo más inteligente", sugiere Brunet.
La opinión del doctor en economía Modest Guinjoan es contraria a la expresada por Brunet, y es que, según Guinjoan, el déficit que sufre Cataluña actualmente —debido a la diferencia entre lo que transfiere al Estado y lo que recibe de este, sostiene— es, desde 2001, de 16.000 millones de euros. Guinjoan, cuya opinión y la de 16 economistas más las recoge el libro 'Economia de Catalunya', no es el único que defiende la visión de un país independiente económicamente viable. Son varios los economistas que consideran que la independencia permitiría gestionar los recursos fiscales y las infraestructuras, dependientes actualmente de Madrid.
Las consecuencias para la gente
Según se desglosa en 'Economía de Cataluña', una Cataluña independiente crearía hasta 71.000 puestos de trabajo, especialmente destinados a responder a la demanda de las nuevas estructuras de Estado y de su administración.
"La gente sería mucho más pobre", se apresura a aclarar Brunet. Recuerda que Cataluña vende al resto de España 44.000 millones de euros al año, una cifra más elevada que los 37.000 millones que exporta a la Unión Europea y los 22.000 millones que exporta al resto del mundo. Ese escenario conllevaría que "un 16% de los trabajadores catalanes perdiesen su empleo". El actual déficit con la Seguridad Social aumentaría en Cataluña en 2,8 millones de euros, y el ratio de pensionistas pasaría de ser del 1,7 al 1,5, algo inferior a la tasa actual en España (1,8).
Las consecuencias para el 'Estado catalán'
La incertidumbre de una Cataluña fuera del euro y de la Unión Europea podría decantar la balanza en contra del movimiento secesionista. Incluso economistas favorables a la independencia, como Miquel Puig y Antoni Castells, reconocen que una Cataluña sin la moneda única sería económicamente inviable y apuntan que la integración europea de ese nuevo país es indispensable. Se muestran esperanzados de que a Europa le interese que Cataluña —y sus empresas— sea competitivamente factible.
Los cálculos que maneja Brunet se alejan de esa visión idealista. Ante una hipotética secesión, augura, el comercio bilateral entre una Cataluña independiente y España se reduciría entre un 20% y un 60%. Su PIB caería un 14,2%.
"Una Cataluña independiente estaría fuera de España, fuera de la Unión Europea y fuera del euro. No podría financiar el déficit a consecuencia de su independencia y se vería obligada a emitir una moneda propia", sostiene Brunet, y avisa de que esa nueva moneda sería un 50% más barata que el euro.
Sea como fuere, todo indica que las circunstancias económicas de una Cataluña independiente no dependerán únicamente de su política fiscal, sino también de las decisiones de actores externos, como la Unión Europea o España; unas decisiones y unas circunstancias que, por ahora, solo se prestan a ser vaticinadas.

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