sábado, 26 de noviembre de 2016

El planeta no es el mismo

Escrito por  Paquita Armas Fonseca/CubaSí
El planeta no es el mismo
Murió Fidel y no se detuvo el planeta. Raúl lo dijo con voz rajada. No sé qué cantidad de personas lo oyó; para mí sucedió lo que esperaba desde hace años, desde la proclama, cada vez que la televisión se ponía en cadena.
Murió Fidel, no necesita apellido. Es el hombre alto, atractivo, de la universidad, el muchachón (solo 33 años) que comandó el Ejército Rebelde en 1959.

Para mí murió el que permitió que yo tuviera una linda muñeca, por primera vez, el Día de Reyes de 1959; el hombre que me gustaba cuando apenas tenía nueve años; al que escuchaba en sus discursos interminables; por el que fui a alfabetizar sin cumplir 11 años, o a sacar boniatos cuando estaba en la secundaria; por el que empecé a leer a Marx y con el que discutí muchas veces, estando él en el televisor y yo en la sala de mi casa.

Murió Fidel y no se detuvo el planeta. Quiso que lo cremaran y supongo que sus cenizas vayan para Santiago de Cuba, la ciudad a la que le dio las gracias y hoy, iluminada, limpia, bella, parece la capital de Cuba.

Es madrugada. Mañana empezarán los buitres a inventar mentiras. Mientras, los hombres y mujeres honrados del mundo llorarán, como lo hago yo en este instante en el que todo sigue igual, pero el planeta ya no es el mismo, porque murió ese inmenso hombre del siglo XX, voz de los que no tienen voz. Murió Fidel y sencillamente lloro…

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