sábado, 29 de septiembre de 2018


Unas bayas, referencial

La creciente población se alimentará con biorreactores gracias a estos nuevos avances

CC0 / Pixabay
CIENCIA
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¿Qué vamos a comer cuando la Tierra ya no tenga recursos suficientes para alimentar a la creciente población? Algunos científicos creen que nos espera una transformación comparable a la revolución agraria.
"Antes había una vaca. En el futuro habrá un biorreactor", asegura la publicación finlandesa YLE. En el biorreactor ya es posible producir proteínas lácteas utilizando microbios, lo que Finlandia logró en el 2018 por primera vez.
Este biorreactor fue inventado por los científicos del Centro de Investigación Tecnológica (VTT, por sus siglas en finlandés) en la ciudad finlandesa de Espoo. Con los biorreactores, la comida se puede obtener en cualquier lugar: en el desierto o en una gran ciudad.
Ahora, los laboratorios de investigación y nuevas empresas especializadas en la industria alimentaria de todo el mundo están desarrollando nuevas tecnologías y productos: carne derivada de células madre, sustituto de la carne tradicional, o alimentos obtenidos con la ayuda de gérmenes que se encuentran en el aire.
El científico finlandés Lauri Reuter, doctor en biotecnología, participa en el proceso de creación de una 'olla mágica' que no deje de producir comida con el grupo de biotecnología vegetal del VTT.
Reuter explicó a YLE que en el futuro, el consumidor podrá cultivar tejidos comestibles de forma independiente en un pequeño reactor doméstico. Ahora, en los laboratorios del VTT ya se están produciendo bayas celulares. Por supuesto, no tienen la estructura tradicional de las bayas y se asemejan más a un 'mousse'.
En los laboratorios del VTT fue posible obtener leche en polvo y clara de huevo de la misma forma. Se cree que estos logros se utilizarán activamente en la producción de alimentos de nueva generación.
"La clara de huevo contiene varias proteínas básicas. Tomamos de la gallina su información genética y con esto se obtiene la proteína. La proteína se agrega al microbio, que después de un tiempo comienza a producir esta proteína", explica Reuter.
La compañía finlandesa Solar Foods planea comenzar la producción industrial de polvo con proteínas a principios de la década de 2020. El objetivo de la empresa es garantizar que el impacto del producto en el medio ambiente sea de 10 a 100 veces menor que el de los productos cárnicos o sus sustitutos.
Una dirección muy prometedora de desarrollo de productos artificiales es la sustitución de la carne. De acuerdo al inventor de carne artificial, el profesor de la Universidad de Maastricht Mark Post, la humanidad nunca abandonará el sabor de la carne. El primer bistec obtenido en el laboratorio de células madre se probó por primera vez en Londres en 2013.
Las células madre no comen heno y no emiten metano a la atmósfera. Se cultivan en un tubo de ensayo, proporcionando a las células suficiente oxígeno. Al principio se cultivaban a partir de la sangre del ganado, pero ahora es posible hacerlo de una solución sintética, de modo que para crear carne no se necesitan animales vivos.
La idea de un bistec cultivado a partir de células madre no es apetitosa para todos, reconoce el diario, pero lo más importante es que se preservarán los bosques, el agua y la tierra cultivable, mientras que la emisión de gases de efecto invernadero disminuirá. Los biorreactores no influyen en la naturaleza circundante ya que funcionan sin desperdicios.
Reuter cree que el futuro le pertenece a la carne artificial, pero el futuro lejano. En cuanto aparezca, será muy cara, además hace falta mucho trabajo para que tenga un sabor comparable con el de carne natural.
Las plantas reciben alimentación del aire. Obtienen dióxido de carbono y nitrógeno del aire y utilizan la energía del sol para producir proteínas. Los gérmenes hacen lo mismo. La diferencia radica en el hecho de que las plantas necesitan suelo fértil y dependen de la estación y las condiciones climáticas.
"Cuando cultivas gérmenes en un espacio cerrado, no importa dónde estés", destaca el científico.
Lauri Reuter señala que el campo no es más natural que un biorreactor. Después de todo, también fue creado por el hombre: "Cuando hace unos 10.000 años comenzamos a cultivar la tierra, creamos un grupo absolutamente nuevo de plantas: cultivos agrícolas. No había zanahorias ni col ni maíz ni trigo en la naturaleza".
Probablemente, en 20 años, estas tecnologías se consideren absolutamente naturales.
"El proceso de obtener proteínas del aire se puede considerar natural. Así es como los microbios generalmente viven", enfatiza Reuter.

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