martes, 27 de mayo de 2014

Donetsk cuenta sus muertos y se encierra a esperar la guerra

Donetsk, 27 de mayo (Télam, por María Laura Carpineta enviada especial).- La ciudad de Donetsk amaneció hoy con sus escuelas y la mayoría de sus comercios cerrados, las morgues abarrotadas por cuerpos enfundados en ropa de combate, y con una sede de gobierno separatista que perdió su efervencia militante tras el masivo ataque del ejército ucraniano de ayer, que dejó entre 36 y 100 muertos, según cifras reveladas hoy.
Además, las empresas no funcionaron y los trabajadores de las principales minas de cárbon que rodean la ciudad y el aeropuerto se declararon hoy en huelga. Los mineros se negaron a trabajar hasta que terminen los enfrentamientos entre el ejército ucraniano y las fuerzas separatistas, que controlan la ciudad y parte de esa provincia desde hace casi dos meses.
Pese a la batalla propagandística que se libra en los medios de comunicación, Télam pudo constatar que la situación cerca del aeropuerto internacional de Donetsk, que fue tomado por los separatistas ayer por la madrugada y horas después atacado por el ejército ucraniano, se había calmado durante la mañana.
Fuentes cercanas al gobierno pro ruso de la recientemente proclamada República Popular de Donetsk informaron a esta agencia que mientras las fuerzas ucranianas tienen el control del aeropuerto, las milicias separatistas pro rusas crearon un perímetro a su alrededor y lo cercaron.
Versiones periodísticas señalaron que los combates entre el ejército ucraniano y las fuerzas separatistas continuaron hoy, pero sólo en la zona lindante con el aeropuerto.
En el cielo volaba un avión caza, pero no helicópteros como ayer.
A una cuadra del puente que ayer se había convertido en un campo de guerra, a menos de un kilómetro del aeropuerto, la situación estaba tranquila y un puñado de milicianos y policías locales resguardaban el último bloqueo que separa a esa zona de la ciudad.
Los restos de la batalla salpicaban la avenida y sus veredas: bombas motolov que no llegaron a ser lanzadas, bidones de nafta ensangrentados, vidrios rotos, árboles caídos y hasta un camión militar con la cabina y el tren delantero completamente destrozados y la caja cubierta con sangre seca.
Al lado de estos recordatorios del ataque de ayer, vecinos discutían acaloradamente.
"¿Por qué no nos ayuda Rusia? ¡Nos están matando!", aseguraba una señora de unos sesenta años, llena de bronca. Ninguna de las personas que la rodeaban tenía una respuesta para ofrecerle.
En cambio, se concentraban en acusar a Estados Unidos, al que identifican como el principal aliado y soporte del gobierno interino en Kiev, que asumió hace tres meses después del derrocamiento del presidente pro ruso Viktor Yanukovich y que hace sólo dos días realizó elecciones presidenciales.
Pese al masivo boicot de los gobiernos separatistas en las provincias de Donetsk y Lugansk, en el este del país, los comicios fueron celebrados por las potencias occientales como un logro democrático.
Una de las primeras promesas del presidente electo, el oligarca Petro Poroshenko, fue que lanzaría una ofensiva "rápida, corta y efectiva" contra las fuerzas separatistas.
El primer día de esa ofensiva llegó un día después y dejó sólo en la ciudad de Donetsk entre 36 y 100 muertos, según la fuente que se cite.
Mientras que los datos oficiales del Ministerio de Salud del gobierno separatista sostienen que al menos 36 personas murieron, entre ellos dos civiles, el máximo líder de los rebeldes, Denis Pushilin y su primer ministro, Alexander Borodai, aseguraron, tras visitar la principal morgue de la ciudad, que los muertos podrían ascender a 100 y que la mitad serían civiles.
Poco después, Télam visitó la misma morgue, que estaba rodeada por milicianos separatistas. El clima era tenso y según un investigador de la policía, allí había sólo 33 cuerpos y todos pertenecían a combatientes. "Todavía estamos contando", aclaró.
Un médico y un policía que estaban en el lugar confiaron a la prensa que el número era mayor y ya superaba los 40 fallecidos.
Mientras Rusia no responde a los pedidos de los gobiernos separatistas de enviar "tropas de paz" a la región, el presidente Vladimir Putin sí pidió que cesen los ataques.
En diálogo telefónico con el primer ministro italiano, Matteo Renzi, "Putin subrayó la necesidad de poner fin inmediatamente a las operación militar de castigo en las regiones del sureste de Ucrania y a comenzar un diálogo entre las autoridades de Kiev y los representantes regionales", según un comunicado del Kremlin.
En tanto, desde Kiev, el gobierno interino respondió volviendo a acusar a Moscú de ayudar a los separatistas.
"Hay motivos para creer que terroristas rusos están siendo enviados a territorio ucraniano, organizados y financiados bajo el control directo del Kremlin y las fuerzas especiales rusas", denunció la Cancillería ucraniana a través de un comunicado.
Pushilin reconoció a los medios ayer que hay rusos y chechenos peleando codo a codo con ellos, pero los definió como "voluntarios que quieren ayudar".
A medida que el conflicto escala y las posiciones se polarizan, el gobierno ruso no deja contentos ni a Kiev, que pide que interfiera para desarmar a los rebeldes, ni a los separatistas, que piden que los reconozca como un Estado independiente y los integre a la Federación Rusa como hizo con la península de Crimea hace apenas dos meses. (Télam).-
mlc-hr-dng 27/05/2014 11:57

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