miércoles, 28 de febrero de 2018

Un hombre mira afiches electorales en Pomigliano D'Arco, en las afueras de Nápoles.

"Los derechos de los trabajadores de Italia y América del Sur son indivisibles"

© REUTERS/ Alessandro Bianchi
Política
En la antesala de las elecciones parlamentarias de Italia, el debate se ha trasladado también a América del Sur, donde viven más de 1,3 millones de ciudadanos con derecho a voto en los comicios. Sputnik dialogó con Alberto Filippi, académico y defensor de los derechos humanos, candidato al Senado por la formación progresista 'Libres e Iguales'.
Los italianos de América del Sur enviarán a Roma a cuatro diputados y dos senadores, que tendrán voz y voto en el devenir político del país en los próximos cinco años. Estos parlamentarios pueden resultar decisivos en la formación de un nuevo Gobierno, por lo que las coaliciones políticas se disputan estos valiosos votos.
Alberto Filippi nació en Padua en 1941 y ha recorrido su vida entre América Latina e Italia. Llegó de pequeño a Venezuela junto a sus padres. Allí realizó su formación en Derecho en la Universidad Central, aunque luego regresó a Italia para doctorarse en Filosofía en la Universidad La Sapienza de Roma. Se ha desempeñado en la docencia e investigación en la Universidad de Camerino, en la región italiana de las Marcas. Sus tareas académicas lo llevaron a residir además en Argentina, Chile y Brasil. En las elecciones de 2018, se candidatea al Senado por Liberi e Uguali (Libres e Iguales), una lista encabezada por el presidente de la Cámara alta italiana, el exmagistrado antimafia Pietro Grasso, "una persona incorruptible que encarna la Constitución italiana democrática y antifascista de 1947", dijo Filippi.
En diálogo con Sputnik, el académico subrayó el origen de su lista, inspirada en el artículo 3 de la Constitución italiana. Dicho punto establece que "todos los ciudadanos tienen la misma dignidad social y son iguales frente a la ley, sin distinción de sexo, raza, lengua, religión, opinión política, condiciones personales o sociales".

Esta referencia a la Constitución es la columna de la propuesta electoral de Liberi e Uguali (LU) para las elecciones. Uno de los redactores de la Carta Magna fue Lelio Basso, exponente del Partido Socialista Italiano de Unidad Proletaria y fundador del Tribunal Russell II, que denunció en la década de 1970 las dictaduras latinoamericanas, subrayó el candidato a Sputnik. Filippi, "discípulo" de este referente de la izquierda italiana de la posguerra y del politólogo y académico Norberto Bobbio, aceptó la candidatura en América del Sur de esta lista, conformada por varios movimientos, algunos escindidos del Partido Democrático de Italia en los últimos meses.
Desde entonces, exponentes del ámbito académico, intelectual y artístico de América Latina —muchos de ellos de origen italiano— han sostenido su candidatura. Entre ellos, Estela Barnes de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, quien lo ha definido como "un ejemplo de sabiduría y conducta solidaria".

Otros referentes de la región que han dado su apoyo son Hugo Yasky, presidente de la central sindical CTA de los Trabajadores; Javier Miranda, presidente del Frente Amplio de Uruguay; el exgobernador de Río Grande del Sur y aliado de Luiz Inácio Lula da Silva, Tarso Genro. También dio su respaldo Luiza Erundina, primera alcaldesa mujer de Sao Paulo. Como hijo de inmigrantes crecido en Venezuela, Filippi manifestó su preocupación por la situación que viven las personas provenientes de otros países en Italia, a la luz de episodios como un tiroteo contra africanos ocurridos en la ciudad de Macerata. En ese sentido, el candidato apeló a los ítalosudamericanos a recordar su origen.
"Nosotros, descendientes de abuelos inmigrantes, como dice el papa Francisco, no podemos considerar a los migrantes como una porquería descartable sino como seres humanos", subrayó el candidato.


Además de representantes de las distintas fuerzas políticas que operan en Italia —Partido Democrático, Forza Italia, Lega, Movimento 5 Stelle, Civica Popolare— en América del Sur existen movimientos llamados asociacionistas, vinculados a las colectividades italianas en cada uno de esos países. Desde 2006, estas organizaciones han logrado la mayoría de votos en la región. En los días previos a las elecciones, los buzones y casillas de correo electrónico de los ítalosudamericanos se han visto inundadas de publicidad electoral. Algunos de estos partidos adjudican en parte la responsabilidad de la falta de recursos en la red consular a la inmigración clandestina. Según Filippi, se trata de "un sofisma electoral demagógico", ya que "los derechos entre los italianos de Italia y los de Uruguay, Brasil o Chile es la misma lucha".
"Los derechos son indivisibles. La clase obrera italiana tiene los mismos derechos que los italianos que son obreros de la FIAT en Brasil. Los derechos son una concepción que no puede ser corporativa y nacionalista: los derechos humanos, los derechos fundamentales, los derechos de libertad y de igualdad son universales", aseguró el referente latinoamericano de Libres e Iguales.
​Respecto al resurgir de la figura de Silvio Berlusconi, posible candidato a primer ministro si la centroderecha gana los comicios, consideró que es el candidato de la "posverdad de sí mismo" y lo definió como "el precursor de Trump" hace 30 años. Respecto a la propuesta del expremier de deportar a las 600.000 personas con estatus migratorio irregular, lo manifestó como algo alarmante.
"Soy hijo de inmigrantes, crecido en Venezuela en los años 40. Si los venezolanos hubieran recibido a mis padres con la mentalidad del [líder de la Lega, Matteo] Salvini y Berlusconi, imagínese dónde estaríamos. Nos hubieran tirado en las playas del Caribe como se tiran a los inmigrantes en las playas del Mediterráneo", concluyó.

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