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Trump y su guerra comercial // China, por liderazgo mundial
Carlos Fernández-Vega
Todo indica que 2018 sería un buen
año para las exportaciones latinoamericanas, pues su valor crecería 9.7
por ciento, de acuerdo con las últimas proyecciones de la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo que destaca
que los mercados parecen recuperarse luego del
Pero no todo es miel: el marcado descensoregistrado entre 2012 y 2016.
pese al alza observada, el volumen de las exportaciones de la región crecería menos de la mitad que el de los envíos del conjunto de las economías en desarrollo que, según las proyecciones de la Organización Mundial de Comercio, se expandiría 4.6 por ciento, según lo advierte en sus Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina y el Caribe; las tensiones comerciales exigen una mayor integración regional, que divulgó ayer y de las que se toman los siguientes pasajes.
La llegada al poder de Donald Trump trajo consigo un marcado giro en la posición tradicional de Estados Unidos sobre la globalización. La política comercial ha asumido un papel clave en el esfuerzo por reducir el déficit comercial y revertir la relocalización de empresas industriales en el extranjero.
En 2018, además de aplicar diversas alzas arancelarias, Estados Unidos logró concluir la renegociación –en términos más favorables para ese país– de su tratado de libre comercio con Corea del Sur y sustituir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte por un nuevo acuerdo con Canadá y México, que si bien mantiene la estructura general y el carácter trilateral, incluye reglas de origen más estrictas en varios sectores (entre otros, automotor, textil y químico).
Con ellas se busca garantizar una mayor participación de Estados Unidos en las cadenas de valor norteamericanas, a expensas de proveedores extrarregionales como Europa y Asia, e incluso de sus socios en el acuerdo, México en particular. Se incluyen normas estrictas sobre propiedad intelectual, en línea con la posición tradicional estadunidense.
El principal destinatario de las restricciones comerciales del gobierno estadunidense en 2018 ha sido China, país que ha cerrado o reducido notoriamente las brechas que mantenía respecto de Estados Unidos en diversas variables económicas y tecnológicas.
El déficit comercial estadunidense con China pasó de 84 mil millones
de dólares en 2000 a 396 mil millones en 2017. En promedio, desde 2010,
el monto de las importaciones de Estados Unidos desde China ha
cuadruplicado el de sus envíos a ese país. Los mayores saldos negativos
se registran en electrónica y otros sectores manufactureros.
Las tensiones comerciales entre ambas naciones tienen como telón de
fondo la disputa por el liderazgo económico y tecnológico mundial, así
como el debate sobre la coexistencia de distintos estilos de desarrollo,
las que probablemente se traduzcan en una redefinición de las reglas
del comercio y la inversión extranjera en las próximas décadas.
Por otro lado, la negociación del tratado entre México, Estados
Unidos y Canadá también deja en evidencia los nuevos énfasis de la
política comercial de la administración Trump. Por ejemplo, se adoptaron
reglas de origen más estrictas que las del acuerdo original en varios
sectores (automotor, textil y químico, entre otros). Con ello se busca
garantizar una mayor participación de Estados Unidos en las cadenas de
valor norteamericanas, a expensas de proveedores extrarregionales, e
incluso potencialmente de México.
Una disposición inédita incluida en el nuevo tratado –a instancias de
Estados Unidos– faculta a cualquiera de sus miembros a dar por
terminado el acuerdo si cualquier otro miembro suscribe un acuerdo
comercial con una economía
no de mercado. Si bien no se enumeran los países que caerían en esta categoría, el destinatario es claramente China.
Las rebanadas del pastel
Preparaos, chilangos sedientos, que la guadaña cayó sobre el suministro de agua. Tres días secos, si bien va.
Twitter: @cafevega
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