martes, 30 de octubre de 2018

El diario Británico revela que antes de morir, Khashoggi le dijo a un amigo que tenía temor de que le pasara algo porque estaba juntando todas las pruebas de cómo Arabia Saudí usa armas químicas contra la población de Yemen.
La libertad de expresión y la crítica a la dictadura saudí, podría ser un móvil rosa, ya lo había alertado aquí en “Detrás de la Razón”, ya que un crimen de tan gran envergadura suponía que el periodista importaba mucho más que ser opositor, sabía algo.
Las armas químicas prohibidas en el mundo, y el posible suministro de ellas por Estados Unidos, serían un motivo mucho más fuerte para asesinar dentro de un consulado con todos los riesgos que implica esto, que solo callarle la voz a alguien que el dictador no quiere, que también puede ser, porque es una práctica habitual en todos los regímenes autoritarios.
Por si fuera poco, también se filtra que el Servicio de Inteligencia Secreto británico (MI6), interceptó el plan macabro de secuestrar o capturar al periodista y que le pidió a su contraparte, la inteligencia saudí que no lo hicieran. El caso así está más complicado y oscuro que nunca.
Es por eso que gente que todavía ejerce algunos principios levantó la voz en Alemania y dijo, “no le vendamos más armas a Riad hasta que no se esclarezca este caso”, y la canciller alemana, Angela Merkel, lo decretó, Alemania detuvo la venta de armamento al gran régimen totalitario y monárquico de Arabia Saudí.
Lo triste es que mientras esto pasa en Berlín, en Madrid festejan y defienden la idea de seguir vendiéndole armas a los saudíes, porque parece que les importa mucho más el dinero, ya sea por pago o por sostener sus puestos de trabajo, que la dignidad y la no obtención de plata manchada de sangre, muerte o violación de los derechos humanos.
Como dijo el presidente de Francia, Emmanuel Macron, también, “qué tiene que ver la muerte de Khashoggi con la venta de armas”. Todo señor Macron, no se puede apoyar al monstruo que abusa y viola la humanidad, así de sencillo.
Entonces si veo a un grandulón disparándole a un niño, en vez de intervenir para salvar al niño, le sigo vendiendo armas, soy más criminal que el que abusa de los niños, ¿no cree usted? Y esta analogía es lo mismo que pasa entre Arabia Saudí y Yemen.
Lejos de quién tenga la razón, no se puede concebir ni permitir que un país, Arabia Saudí, con todo el equipo militar de vanguardia, moderno y de última generación, bombardee niños y mujeres desarmados y a milicias que no tienen ni barcos de guerra, ni aviones de guerra, solo material antiguo.
¿Es esta la justicia del mundo? Sin duda algo no funciona bien en los cerebros de muchos que gobiernan.
En “Detrás de la Razón”, nosotros preguntamos, los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es detectar las aristas que no nos dicen.
El análisis, las preguntas y respuestas a las nueve treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la noche; México y Colombia, una de la tarde.
Por: Roberto de la Madrid.
mhn/ncl/hnb

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