México SA
Inflación sin control
Se les fue de las manos
Morena: otro autogol
Se les fue de las manos
Morena: otro autogol
Carlos Fernández-Vega
Cero y van tres. Como en los procesos electorales de 2006 y 2012, en el actual crecen las
Es la misma gata, pero más que revolcada. El problema es que esa
desgastada campaña de miedo esconde el hecho de que en las elecciones de
2006 y 2012, haiga sido como haiga sido los candidatos oficiales (léase los prianistas)
terminaron en Los Pinos, y que pese a ello todos los pésimos augurios
en materia económica se materializaron, y de qué forma: devaluación,
deuda en niveles inmanejables, economía estancada, fuga de capitales,
crisis y caída libre en el bienestar de los mexicanos, entre otras
gracias, sin olvidar la corrupción galopante y el creciente grado de
inseguridad y violencia, con más de 240 mil muertos y 30 mil
desaparecidos, de tal suerte que el verdadero peligro para México fue la
dupla Felipe Calderón-Enrique Peña Nieto.advertenciasy el ruido sobre el
peligrode
cambiar de caballo a la mitad del río(el jinete sin cabeza Vicente Fox dixit, en sus tiempos como inquilino de Los Pinos), y se repite el desgastado guion: si ya saben quién gana los comicios, el tipo de cambio se irá a las nubes, la deuda pública se incrementará velozmente, la economía crecerá muy poco,
se perderá todo lo que hemos ganado, la fuga de capitales no se detendrá, la crisis estallará y, en fin, el nivel de vida de los mexicanos se irá a pique. El caos, pues.
A pesar de los desastrosos resultados de la parejita presidencial (Fox y Martita), en junio de 2006, a escasos días de los comicios presidenciales y pasándose la ley electoral por el arco del triunfo, el Consejo Coordinador Empresarial (en ese entonces con José Luis Barraza como cabeza visible) gritaba histéricamente para evitar el
riesgo de cambiar de rumbo, porque
apostarle a algo distinto implicaría retroceso.
Pero no sólo la citada cúpula empresarial mexicana atizaba la campaña (organismo que nació inyectando miedo a la sociedad:
Vienen los comunistas). Coincidentemente otro análisis advertía sobre el
peligroelectoral. Dos semanas antes de los comicios de 2006, la trasnacional financiera española BBVA (cuyo presidente recién fue condecorado con la Orden del Águila Azteca por el gobierno de Peña Nieto) subrayaba que el
nerviosismopor el resultado comicial
puede tener impacto en las decisiones de consumo e inversión y frenar la recuperación que ha mostrado la economía mexicana (por cierto, ésta creció a una tasa anual promedio de 2.3 por ciento con el ahora ex presidente mariguanero, es decir, 35 por ciento menos que en el sexenio zedillista); la situación política interna constituye un factor de riesgo para la economía mexicana similar al efecto negativo que tendría un menor crecimiento y un repunte de la inflación en Estados Unidos.
A la campaña del miedo se sumaron la televisión (Fox recién había palomeado la ley Televisa y tocaba pagar), las cadenas de radio y la mayoría de los medios, subrayando aquellos del caos económico si a Los Pinos llegaba ya saben quién. Y la pandilla lo logró: en la residencia oficial se instaló el repugnante Felipe Calderón y gentuza que lo acompañaba (uno de esos elementos hoy se presenta como candidato
independiente).
Y lo dicho: se materializaron todas las tenebrosas predicciones que cubrirían de negro a México, pero con Felipe Calderón en Los Pinos. Sexenio de muerte, inseguridad, impunidad, corrupción, crisis, devaluación, economía raquítica (prometió 5 por ciento de crecimiento, pero en los hechos a duras penas registró 1.9 por ciento), saqueo de los bienes nacionales… La plaga, pues. Pero, según decían, el
peligropara México era otro.
Eso fue en 2006, pero el numerito se repitió seis años
después, en el proceso electoral de 2012, cuando de nueva cuenta los
organismos cúpula del sector privado se metieron hasta la cocina para
inyectar miedo, lo mismo que las trasnacionales financieras y demás
empresarios marca Forbes quienes, cual viles plañideras, repetían hasta la ignominia lo del
peligropara México.
Allá por junio de 2012, a escasas dos semanas de los comicios, el
Consejo Coordinador Empresarial (en ese entonces con Gerardo Gutiérrez
Candiani como cabeza visible; por cierto, en julio de 2016 este
personaje fue designado por Peña Nieto como titular de la autoridad
federal para el desarrollo de las zonas económicas especiales, órgano
desconcentrado de la Secretaría de Hacienda) se pronunció en contra de
la reducción salarial de la alta burocracia, porque “si se pagan menores
sueldos se tendrán funcionarios de menor calidad; disminuir los
ingresos de los burócratas que más ganan también podría generar más
corrupción (lo mismo dice Javier Lozano Alarcón, y ya ven: recibe
regalosde los huachicoleros); si hacemos un ejercicio donde cada vez les paguemos menos a los que más responsabilidad tienen, al rato vamos a tener gente de acuerdo con los niveles que pagamos y no de las responsabilidades que tienen”. ¿Quién proponía tal reducción? Pues ya saben quién, el mismo que en aquel entonces calculó un ahorro cercano a 300 mil millones de pesos si los sueldos de la burocracia dorada se reducían a la mitad.
Todo ello aderezado con los apocalípticos
estudios seriosde las trasnacionales financieras y demás botanas rancias. El hecho es que a Los Pinos arribó Enrique Peña Nieto, quien entre tantas otras cosas prometió que con sus reformas la economía crecería 5 por ciento anual en el último bienio de su mandato. Lo cierto es que a duras penas el sexenio cerrará con una tasa promedio anual de 2.1 por ciento, en medio de la corrupción galopante, impunidad garantizada para los cuates, negocios jugosos para la famiglia, y más muerte e inseguridad que en tiempos de Calderón, lo que ya es decir. Pero, otra vez, insistían que el
peligroera otro.
Y llegó el proceso electoral de 2018, con más de lo mismo:
novedosacampaña de
tengo miedo, los mismos pronunciamientos de la cúpula empresarial, idéntica propaganda negra y ya saben quién otra vez de candidato, sin faltar el ya tradicional
estudio seriode una trasnacional financiera, Citibanamex en esta ocasión:
Un triunfo de Andrés Manuel López Obrador es el resultado más probable en este momento; los cambios por él propuestos eventualmente generarían inconsistencias macroeconómicas en términos de las políticas monetarias, fiscales y comerciales, distorsiones a escala microeconómico y deterioro del escenario macroeconómico.
Las rebanadas del pastel
Entonces, ¿quieres que te lo cuenten otra vez?
Twitter: @cafevega
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