Súzdal: viaje en el tiempo a la Rusia antigua
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Vladimir Trofimov
Si estás en Moscú y tienes un día libre, te
aconsejamos un viaje a Súzdal, una antigua ciudad que se encuentra a
sólo 220 kilómetros. Olvídate de las típicas visitas turísticas y
descubre una parte de la historia rusa y la tradición no adulterada en
una de las ciudades del Anillo de Oro.
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A medida que te vas acercando a Súzdal comienzas a
ver cada vez más anuncios de hoteles, pensiones y restaurantes. Hoy en
día, casi toda la vida de la ciudad gira en torno al turismo.
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Uno de los destinos del Anillo de Oro más populares,
Súzdal ofrece a los visitantes su Kremlin histórico, una exposición de
armas medievales, alojamiento en una cabaña de troncos tradicional,
buena comida e hidromiel recién preparada.
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En invierno puedes dar un paseo en un antiguo carruaje ruso por la nieve.
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En verano, concretamente el 20 de julio, abre un
peculiar mercado en Súzdal. Conocido por sus pepinillos, el mercado
vende tanto semillas como pepinillos frescos, marinados y en salmuera,
el aperitivo para acompañar el vodka más popular en Rusia. Podrás
degustar mermelada de pepinillos, sopas de pepinillos (entre ellas la
Okroshka, una sopa muy conocida que se sirve fría), pasteles de
pepinillos y otros platos cuyas recetas no han cambiado en 500 años.
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En 1024 Súzdal era el centro espiritual de la Antigua
Rusia, un hecho que sigue siendo notable hoy en día. En un área de 5
kilómetros cuadrados hay cinco monasterios, unas 30 iglesias y capillas y
14 campanarios, más objetos culturales por metro cuadrado que en ningún
otro lugar del mundo, a excepción quizás de la Ciudad Vieja de
Jerusalén / El Convento Pokrovski (de la Intercesión) de Súzdal, que
data del siglo XVI, era utilizado también para encerrar a los miembros
de las familias aristocráticas que eran forzados a tomar los hábitos.
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Aquí no existen edificios demasiado altos porque
están prohibidos por ley. Los más altos de todos tienen cinco pisos,
pero si no sabes dónde están, no los puedes ver.
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Desde esta colina se abre una maravillosa vista de la
ciudad, con el río serpenteante entre los campos y un bosque a lo
lejos: auténtica naturaleza rusa. Desde aquí también se pueden ver dos
monasterios y diez iglesias. Pero hay que tener cuidado: el descenso es
incluso más duro que la subida. En invierno es más fácil bajar de la
colina. Puedes bajar en una colchoneta hinchable o a la manera rusa: en
trineo.
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El Kremlin de Súzdal es la parte más antigua de la
ciudad, el núcleo de Súzdal. Según los arqueólogos, existe desde el
siglo X. En el umbral del siglo XI se construyó una fortaleza en este
lugar junto con un anillo de murallas de casi 1,5 kilómetro de diámetro.
Por encima de las murallas se alzaban muros y torres de madera. La
realeza y clero de más alto nivel vivían en el interior de los muros del
Kremlin. Además de Kremlin, algunas zanjas de tierra y varias iglesias
permanecen intactas en la actualidad.
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El atardecer en Súzdal es el momento perfecto para
los amantes de los lugares antiguos. Puedes dar un paseo por sus
tranquilas calles rodeado de edificios históricos y una exuberante
naturaleza.
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Cómo llegar: Cada media hora salen autobuses a Súzdal
desde la Estación Scholkovski de Moscú. El precio del billete es de
unos 5$ y el viaje dura unas 4,5 horas.
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