
¿Cambio de planes? República Checa puede expulsar a EEUU de su territorio
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AFP 2017/ Michal Cizek
Las
autoridades de la República Checa están considerando la posibilidad de
retirar la base militar estadounidense del país, anunció el embajador
checo en Rusia, Vladimír Remek, en una entrevista a Sputnik.
Según el diplomático, Praga cree que no hay necesidad de mantener bases extranjeras en el territorio del país.
La falta de interés por parte de la República Checa en la cooperación militar con Washington se confirma en las encuestas de la opinión pública, asegura el autor. "Los checos temen que su país esté en medio de un enfrentamiento entre las potencias extranjeras y no obtenga ningún beneficio a cambio".
Para la República Checa, esta perspectiva es desagradable también porque el país ya ha sufrido pérdidas a causa de la introducción de sanciones contra Rusia. La facturación del comercio bilateral, que llegó a 14.000 millones de dólares en 2012, se ha reducido a 6.000 millones.
"Praga, que apoyó las restricciones comerciales contra Moscú por solidaridad atlántica, nunca ocultó que espera su pronto levantamiento", destaca Gashkov.
Asimismo, el presidente Milos Zeman fue uno de los pocos líderes occidentales que participó en el desfile militar en honor del 70 aniversario del Día de la Victoria, que conmemora la derrota de la Alemania nazi, celebrado en Moscú el 9 de mayo de 2015. El embajador estadounidense en la República Checa, Andrew Shapiro, condenó entonces el viaje del mandatario en directo por la televisión checa. En respuesta, Zeman le denegó temporalmente el acceso a la residencia presidencial. Según los expertos entrevistados por Sputnik, no vale la pena exagerar el vector prorruso de la política checa. El vicedirector del Centro de Tecnologías Políticas, Alexéi Makarkin, opina que el objetivo estratégico de Praga es evitar un conflicto que no promete ningún beneficio al país.
El analista señala que la política checa se caracteriza por una tendencia hacia el equilibrio, que determina unas buenas relaciones con Bruselas en comparación con los vecinos de la región.
"Si el Ejército estadounidense realmente tiene
que salir de la República Checa, el plan del despliegue de la defensa
antimisiles en Europa estará bajo amenaza", señala Ígor Gashkov,
columnista de Sputnik.
Sin
embargo, las palabras de Remek, que reflejan las opiniones del
presidente Milos Zeman y del primer ministro Bohuslav Sobotka, podrían
tener motivos preelectorales: en octubre, los checos elegirán el
parlamento del país. El gobernante Partido Socialdemócrata necesita el
apoyo de los comunistas locales que se pronuncian a favor de una
conciliación con Rusia, observa el periodista.
El hecho de que la República Checa quiere mantenerse alejada de los
preparativos militares de EEUU se conoce desde 2014, cuando Praga
liquidó un polígono donde Washington planeaba desplegar un radar
antimisiles. Desde entonces, las negociaciones para el despliegue del
sistema antimisiles estadounidense no han tenido éxito, señala Gashkov.
Durante la campaña preelectoral en 2016, el actual vicepresidente de
EEUU, Michael Pence, sugirió colocar uno de los elementos clave de la
defensa antimisiles en la República Checa, sin embargo, al llegar al
poder, no ha logrado implementar esta iniciativa.La falta de interés por parte de la República Checa en la cooperación militar con Washington se confirma en las encuestas de la opinión pública, asegura el autor. "Los checos temen que su país esté en medio de un enfrentamiento entre las potencias extranjeras y no obtenga ningún beneficio a cambio".
Para la República Checa, esta perspectiva es desagradable también porque el país ya ha sufrido pérdidas a causa de la introducción de sanciones contra Rusia. La facturación del comercio bilateral, que llegó a 14.000 millones de dólares en 2012, se ha reducido a 6.000 millones.
"Praga, que apoyó las restricciones comerciales contra Moscú por solidaridad atlántica, nunca ocultó que espera su pronto levantamiento", destaca Gashkov.
Asimismo, el presidente Milos Zeman fue uno de los pocos líderes occidentales que participó en el desfile militar en honor del 70 aniversario del Día de la Victoria, que conmemora la derrota de la Alemania nazi, celebrado en Moscú el 9 de mayo de 2015. El embajador estadounidense en la República Checa, Andrew Shapiro, condenó entonces el viaje del mandatario en directo por la televisión checa. En respuesta, Zeman le denegó temporalmente el acceso a la residencia presidencial. Según los expertos entrevistados por Sputnik, no vale la pena exagerar el vector prorruso de la política checa. El vicedirector del Centro de Tecnologías Políticas, Alexéi Makarkin, opina que el objetivo estratégico de Praga es evitar un conflicto que no promete ningún beneficio al país.
El analista señala que la política checa se caracteriza por una tendencia hacia el equilibrio, que determina unas buenas relaciones con Bruselas en comparación con los vecinos de la región.
"La República Checa no provoca a la UE, no
cuestiona las leyes europeas, de lo que acusan a Hungría y Polonia, y
así se garantiza una mejor posición de negociación", explica el experto.
De acuerdo con Makarkin, no es muy probable que los checos expulsen
inmediatamente a los estadounidenses, sino que las maniobras
diplomáticas continúen con el fin de encontrar un equilibrio entre la
opinión pública y la solidaridad atlántica.



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