miércoles, 30 de marzo de 2016

  • El president israelí, Reuven Rivlin (izda.), ofrece un discurso durante la conferencia denominada ‘Stop BDS’, celebrada en Al-Quds, 28 de marzo de 2016.

    El president israelí, Reuven Rivlin (izda.), ofrece un discurso durante la conferencia denominada ‘Stop BDS’, celebrada en Al-Quds, 28 de marzo de 2016.

Responsables israelíes indignados con la campaña internacional de boicot a Israel exigen cualquier medida, incluso asesinar a los seguidores de ese movimiento propalestino, para detener su creciente avance.
El asunto fue discutido el lunes en la ciudad palestina de Al-Quds (Jerusalén), donde un gran número de responsables políticos, militares y periodistas israelíes participó en una conferencia denominada ‘Stop BDS’ o “Paren al BDS”, por las siglas del movimiento internacional de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel, que denuncia la ocupación de Palestina.
Aunque las autoridades israelíes suelen menoscabar los efectos negativos que ha tenido ese boicot mundial antisraelí para la economía de este régimen, la celebración del evento del lunes bastaba para demostrar la eficacia del movimiento.
Los organizadores de la conferencia confesaron que "sin cuchillos o misiles”, el movimiento BDS está conquistando cada vez más adeptos en Europa, EE.UU. y otros lugares. Desde los campus universitarios de California (EE.UU.), hasta los supermercados de París (Francia), el boicot académico, económico y cultural se convierte en una amenaza palpable para el estatuto internacional de Israel, según los funcionarios israelíes.
Durante su intervención en la conferencia, Yisrael Katz, ministro de inteligencia del régimen de Israel, pidió realizar "asesinatos selectivos" de activistas que apoyan el movimiento BDS con la ayuda de la inteligencia del régimen de Tel Aviv.
A su vez, Tzipi Livni —exagente de la "acción de servicio" del Mossad— afirmó que ahora está a la moda "ser vegetariano y odiar a Israel", en alusión al gran odio esparcido a nivel mundial por la agresiva política de dicho régimen contra los palestinos.
El editor del diario israelí Yedioth Ahronoth, Ron Yaron, otro orador en el evento, comparó el régimen de Israel con el régimen de apartheid en Sudáfrica. Dijo a la multitud que el poder del BDS no puede ser subestimado, y que Israel no debe quedar en la posición en la que estuvo 5 o 10 años Sudáfrica, aunque inmediatamente advirtió: no hay relación entre Sudáfrica e Israel.
La campaña internacional del BDS, cada vez más extendida por todo el mundo, es una respuesta colectiva al genocidio, el apartheid y los crímenes contra la humanidad que ha cometido el régimen de Israel en las últimas décadas contra los civiles palestinos.
Hace escasos días, el secretario general del partido Iniciativa Nacional Palestina, Mustafa Barghouti, anunció que el régimen de Israel perdió más de 31 mil millones de dólares en el año 2015 debido al movimiento BDS.
La semana pasada, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU) anunció su decisión de confeccionar una lista negra de compañías israelíes e internacionales que operan directa o indirectamente en los asentamientos ilegales israelíes de Cisjordania, en Al-Quds, y en el Golán sirio, también ocupado por el régimen de Israel.
Pese al rechazo de la comunidad internacional y de los organismos internacionales, el régimen de Tel Aviv sigue apoderándose de territorios palestinos y extendiendo sus asentamientos.
Además de la ONU, la mayoría de los países considera ilegales los asentamientos israelíes, porque el régimen israelí ocupó dichos territorios en la Guerra de los Seis Días, en 1967, y están por lo tanto sujetos a los Convenios de Ginebra, que prohíben construir en zonas bajo ocupación.
ftm/mla/nal

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