Eclipses lunares a través de los siglos: Cómo la 'luna sangrienta' aterraba a la humanidad
Publicado: 27 jul 2018 03:03 GMT
Este viernes tendrá lugar el eclipse lunar
más largo del siglo XXI. Hoy en día la 'luna sangrienta' ya no asusta a
nadie, pero supo ser uno de los fenómenos más aterradores e
incomprensibles.

Imagen ilustrativa
Pixabay / ChristyMiller
A
lo largo de la historia, cuando la Luna adquiría tintes rojizos
despertaba temores y desconcertaba a quienes eran testigos de semejante
metamorfosis. Hace siglos, aún no se sabía que se trataba de un fenómeno
astronómico que poco tenía que ver con la ira de dioses antiguos o un
presagio de futuras desgracias.
Los eclipses lunares no dejan de
sorprender incluso hoy en día, aunque ya no generan controversia y en
vez de infundir miedo más bien se han convertido en un impresionante
espectáculo nocturno. A la espera de la 'luna sangrienta', este 27 de
julio muchos se preparan para disfrutar de lo que será el eclipse lunar más largo del siglo XXI, que durará 1 hora y 43 minutos.
El portal Quartz ha repasado varias historias del libro de
George Chambers 'La historia de los eclipses' ('The story of eclipses')
de 1899 para recordar cómo el cambio temporal del color de la Luna
conseguía revolucionar la percepción del fenómeno en la sociedad de los
siglos pasados, atemorizando a algunos y dando ventajas a otros.
Primer registro y primer presagio
Por
primera vez en la historia de la humanidad un eclipse lunar fue
registrado en China. Tuvo lugar el 29 de enero de 1136 a.C. o, en otras
palabras, "en el año 35 de Wen-Wang, en el día Ping-Tzu", según
Chambers, citando el libro para registros Chou-Shu, de la antigua
dinastía Zhou.
No obstante, se estima que el eclipse lunar descrito en el libro aconteció en 1059 a.C.,
cuando en el poder estaba el último rey de la dinastía Shang. El rey
vasallo Wen de la dinastía Zhou consideró la desaparición de la Luna del
firmamento como un importante presagio de que había llegado la hora de desafiar a su señor Shang.
Cómo un eclipse lunar condujo a un fracaso del Ejército ateniense
El
antiguo filósofo griego Plutarco describió en su obra 'Vida de Nicias'
cómo el 27 de agosto de 413 a.C. un eclipse lunar convirtió en un
desastre la preparación de la huida del Ejército ateniense de Sicilia,
donde sus soldados luchaban sin mucho éxito contra las fuerzas de
Siracusa.
Los
soldados se habían enfermado y el Ejército no avanzaba en el combate,
por lo cual el comandante Nicias decidió que los atenienses tenían que
abandonar la isla. "Todo estaba preparado debidamente para el embarque y
el enemigo no prestó atención a estos movimientos porque no los
esperaba. Pero por la noche se produjo un eclipse lunar que infundió un
gran pánico en Nicias, y el resto, sea por ignorancia o superstición",
escribió Plutarco.
"Lo consideraron entonces como un fenómeno extraño y sobrenatural, un signo con el que los dioses anunciaron alguna gran calamidad",
detalló. La calamidad para el Ejército ateniense no se debió tanto a la
Luna, sino más bien a la ignorancia de Nicias. El enemigo capturó a los
soldados atenienses que entraron en pánico antes de que pudieran huir.
Ciencia contra la brujería
El
erudito y clérigo del siglo XIX Edward Churton sacó a la luz una
historia inusual de cómo el arzobispo de Canterbury Thomas Bradwardine,
también conocido como Doctor Profundus, recurrió a la astronomía para
hacer frente a los hechizos de una bruja.
Una noche de verano de
1349 una bruja trató de asumir la responsabilidad por la desaparición de
la Luna y exigió que le hicieran "buenas enmiendas por males anteriores", o en caso contrario le pediría al Sol que también retirara su luz de los residentes locales.
Lo
que la bruja no esperaba era que Bradwardine fuera un matemático y
filósofo que había estudiado con astrónomos árabes y conocía el fenómeno
de los eclipses solares y lunares. Según recoge Churton, el hombre le
pidió a la bruja que le dijera la hora a la que planeaba hacer sus
hechizos. De lo contrario, aseguró que le diría él mismo "cuándo sería
la próxima vez que el Sol y la Luna se oscurecerían, en qué parte de su
orbe comenzaría la oscuridad, cuánto se extendería y por cuánto tiempo
perduraría".
El truco de Colón que le ayudó a volver a España
En
junio de 1503 dos carabelas supervivientes de la expedición de
Cristóbal Colón arribaron a Jamaica. Según detalla Duncan Steel en su libro 'Eclipse:
The Celestial Phenomenon that Changed the Course of History' ('Eclipse:
El fenómeno celestial que cambió el rumbo de la historia'), la tribu
indígena de los arahuacos compartió la comida con los españoles durante
seis meses y finalmente se hartó de darles su pescado y yuca.
Los
marineros asesinaron a los arahuacos y robaron su comida. Colón tomó la
situación bajo su control y tres días antes del eclipse lunar previsto
para la noche del 29 de febrero de 1504 le dijo al líder de la tribu
que su dios cristiano estaba enfadado porque los indígenas habían dejado de ser generosos.
Colón
estaba al tanto del fenómeno astronómico gracias al almanaque del
astrónomo Johannes Mueller von Koenigsberg, utilizado por los marineros,
y advirtió que el descontento divino se haría visible en tres días: la Luna iba a desaparecer del cielo y se teñiría de rojo por la rabia.
La
predicción se cumplió tal cual y, atemorizados por la 'luna
sangrienta', los arahuacos no tardaron en correr rumbo a las naves
españolas cargados de alimentos y rogarle a Colón que les ayude a hacer
las paces con su dios. Colón prometió negociar el pacto bajo la
condición de que los arahuacos siguieran compartiendo su comida con los
miembros de la expedición.
Así, los españoles abandonaron Jamaica
para dirigirse a casa casi un año y medio después de su llegada a la
isla caribeña. Si Colón no hubiera engañado a los indígenas, quién sabe
si hubiera vuelto a España y ahora el mundo fuera tal como es




No hay comentarios:
Publicar un comentario