Una «vitrina» para la guayabera
Escrito por
Yuris Nórido/ CubaSí
Muestra en la sala principal.
FOTOS: DEL AUTOR
Una quinta tradicional de la ciudad de Sancti Spíritus atesora una
colección de guayabera que incluye piezas de relevantes personalidades
de la política, el arte y el deporte… La visitamos.
La quinta Santa Elena está en una de las orillas del río Yayabo, muy
cerca del célebre puente. Todo el mundo sabe que ese puente y ese río
son los principales símbolos de Sancti Spíritus, una de las primeras
villas cubanas. En este lugar radica desde hace algunos años uno de los
más concurridos centros culturales de la ciudad: la Casa de la
Guayabera, dedicada a la promoción de una prenda de vestir que
identifica a este país en el mundo, y que, aseguran algunos, nació
precisamente en esta zona.
No vamos a entrar en la polémica. La «paternidad» se la han
adjudicado unos cuantos, aquí y en el extranjero. Pero lo cierto es que a
estas alturas la guayabera ya es parte indiscutible de nuestra
identidad cultural. Y es la ropa «de salir» de los «guajiros» (de
algunos de ellos, que ya es difícil encontrar muchos diferencias entre
los modos de la ciudad y los del campo) y la vestimenta protocolar por
excelencia.
La Casa atesora la colección de guayaberas más importante de todo el
país… y probablemente del mundo. No solo por la variedad de diseños y la
calidad de las piezas que se exhiben, sino por la relevancia de las
personalidades a las que pertenecieron. Unos pocos nombres, para
ejemplificar: aquí hay guayaberas de Fidel y Raúl Castro, Gabriel García
Márquez, Hugo Chávez, Alicia Alonso, Vilma Espín, Juan Almeida, Danny
Glover, Miguel Barnet…
Se exhiben, algunas, en el centro de la sala de exposiciones. Pero
las más representativas (que son también las más populares) tienen ya
vitrinas permanentes.
Todas las guayaberas son distintas: el «espectro» de los tejidos, los
colores, los diseños, las alforzas… es amplísimo. Pero la distinción
mayor es la historia que «cuenta» cada pieza. La de Fidel, por ejemplo,
es la que usó en la Cumbre Iberoamericana de Cartagena de Indias, en
Colombia, 1994.

Las guayaberas de Raúl, Fidel y Juan Almeida.

Las guayaberas de Raúl, Fidel y Juan Almeida.
Fue una sorpresa para el mundo. Todos esperaban que el presidente
cubano apareciera con su tradicional uniforme verde olivo, pero
atendiendo a una solicitud de los organizadores, Fidel accedió a usar
una guayabera. Ningún presidente fue tan fotografiado en esa cumbre. Esa
fue la prenda que usó para pasear en coche con su gran amigo Gabriel
García Márquez.
El vestido-guayabera de Alicia Alonso fue el que la prima ballerina
usó en las celebraciones por el aniversario 30 del Ballet Nacional de
Cuba, en 1978. Y la guayabera de Raúl fue un regalo de Vilma, por su
cumpleaños…
Las personas que llegan a la institución tienen la oportunidad de
escuchar estas y otras historias. Y de ver bien cerca las piezas. La
colección es grande, la muestra se renueva cada cierto tiempo. Y por si
fuera poco, pueden apreciar el proceso de confección, pues en uno de los
salones trabaja un sastre.

La guayabera más grande y algunas de las más pequeñas.

La guayabera más grande y algunas de las más pequeñas.
El director, Carlo Figueroa (un reconocido comunicador de los medios,
que lleva años dedicado a estos menesteres), no cree que esta Casa sea
un museo. «Es un centro cultural, con una muestra patrimonial. Pero
nuestra intención siempre ha sido acoger una programación variada, de
alto nivel: exposiciones, conciertos, ferias, presentaciones…
Aprovechando la excelente ubicación, la hermosa vista. Aquí hay opciones
para todos».
La Casa de la Guayabera ya es hoy un referente de la cultura
espirituana. Uno de los lugares que los que llegan a esta hermosa ciudad
del centro del país deberían tener en cuenta.

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