EEUU agoniza en Siria
EEUU
sigue bombardeando y destruyendo infraestructuras petroleras críticas.
Es lo único que le queda por hacer en una guerra, otra más, de las que
se sabe perdedor. Así, Washington quiere dejar tierra quemada tras de
sí, como último coletazo de su agonía en una guerra perdida, de la que
el pasado domingo se dejó ver otra pista.
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Y
es que las fuerzas gubernamentales sirias con el apoyo de los aviones
de combate rusos abatieron a más de 800 terroristas del destacamento
mejor preparado de Daesh.
Asimismo, fueron destruidos 13 tanques, unos 40 vehículos todoterreno
dotados de ametralladoras, y varias piezas de artillería de los
terroristas. Ocurrió en el valle del Éufrates en Ganem al Ali, según
información brindada por el Ministerio de Defensa ruso.
Para el analista internacional Juan Aguilar, esta es una victoria muy importante desde el punto de vista de la magnitud de la batalla y de las pérdidas del autodenominado Estado Islámico. Pero no es más que una consecuencia de lo que viene ocurriendo.
Así, en los últimos meses, Damasco denunció que los bombardeos de la coalición internacional liderada por EEUU, causó daños a su infraestructura petrolera por un valor de al menos 2.500 millones de dólares. Lo aseguró el embajador del país árabe ante la ONU, Bashar Jaafari, en una carta enviada al secretario general de la ONU, António Guterres, y al presidente del Consejo de Seguridad.
Sin ir más lejos, el 23 de abril de este año, los aviones de esa coalición destruyeron varios depósitos para almacenar petróleo destinado a la exportación en el campo Al Omar, generando pérdidas valuadas en 10 millones de dólares. Pero hasta el momento, la respuesta de la ONU a estas denuncias fue el silencio.
En este sentido, ya en junio Moscú mostraba su preocupación de que dicha coalición siguiera amparando al grupo terrorista Frente al Nusra en Siria.
Con respecto al organismo internacional, el periodista sentencia que "Naciones Unidas no es más que un cascarón vacío lleno de inmundicia, pero el Gobierno sirio sí deberá llevar a los tribunales internacionales, — una vez que se consiga el final de la guerra —, a las potencias que han estado destruyendo infraestructuras civiles a lo largo de su territorio, e intentar conseguir indemnizaciones oportunas. Posiblemente sea muy difícil conseguirlas, pero al menos que quede para la historia", concluye Juan Aguilar.
Para el analista internacional Juan Aguilar, esta es una victoria muy importante desde el punto de vista de la magnitud de la batalla y de las pérdidas del autodenominado Estado Islámico. Pero no es más que una consecuencia de lo que viene ocurriendo.
"Tras la victoria en Alepo estaba claro que a
partir de ese momento, la situación militar daría un vuelco muy
importante. Y es que no solamente era expulsar al Estado Islámico y
otras fuerzas terroristas de toda la provincia de Alepo y recuperar el
control de la frontera con Turquía, que siempre había sido un lugar por
donde entraban pertrechos a los grupos armados, sino que dejaba libre
muchas fuerzas que se podían utilizar en otros frentes", explica el
experto.
El analista explica cómo se desarrolla el juego en el tablero de ajedrez sirio.
"Hemos llegado a una situación actual sobre el
terreno de las operaciones, donde salvando la situación de la región de
Idlib, que aún se calibra qué es lo que se puede hacer ahí, quedan dos
frentes importantes: uno, el de la frontera con Jordania, donde también
ha habido importantísimos avances, y gran parte ha pasado a control del
Ejército sirio de las milicias de Hezbolá; y la otra parte era la zona
central de Siria, que es ese desierto y ese valle del Éufrates,
partiendo de Palmira hacia el Oriente, donde hay dos puntos
fundamentales: uno es la ciudad de Al Raqa, y la otra es Deir Ezzor, que
está asediada y es el principal objetivo del Ejército sirio en estos
momentos".
Mientras, EEUU actúa en Siria con la típica mentalidad colonialista
anglosajona, que cuando eran derrotados y tenían que abandonar los
territorios que habían invadido, destruían infraestructuras económicas e
industriales clave del lugar que abandonaban. "Si no voy a
rentabilizarlo, al menos me quito competencia", es el principio.Así, en los últimos meses, Damasco denunció que los bombardeos de la coalición internacional liderada por EEUU, causó daños a su infraestructura petrolera por un valor de al menos 2.500 millones de dólares. Lo aseguró el embajador del país árabe ante la ONU, Bashar Jaafari, en una carta enviada al secretario general de la ONU, António Guterres, y al presidente del Consejo de Seguridad.
Sin ir más lejos, el 23 de abril de este año, los aviones de esa coalición destruyeron varios depósitos para almacenar petróleo destinado a la exportación en el campo Al Omar, generando pérdidas valuadas en 10 millones de dólares. Pero hasta el momento, la respuesta de la ONU a estas denuncias fue el silencio.
En este sentido, ya en junio Moscú mostraba su preocupación de que dicha coalición siguiera amparando al grupo terrorista Frente al Nusra en Siria.
"La coalición encabezada por EEUU está actuando
igual que lo hizo bajo la administración del presidente (Barack) Obama,
es decir, protege al Frente al Nusra de todas las maneras, salvándolo
de los ataques", afirmó el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov.
Aguilar
incide en que la destrucción de infraestructuras petroleras sirias por
parte de EEUU "desde el punto de vista militar es una señal de que se da
todo por perdido. Si de alguna forma las fuerzas a las que apoya
Washington y sus aliados tuvieran una mínima esperanza de ganar, no iban
a destruir unas infraestructuras que han sido y son necesarias para el
financiamiento de las organizaciones (terroristas) sobre el terreno.
Recordemos todo aquel asunto del contrabando de petróleo (que robaba
Daesh en Siria) que salía vía Turquía, y que durante mucho tiempo ha
estado financiando con muchísimo dinero a las organizaciones
terroristas".
Con respecto al organismo internacional, el periodista sentencia que "Naciones Unidas no es más que un cascarón vacío lleno de inmundicia, pero el Gobierno sirio sí deberá llevar a los tribunales internacionales, — una vez que se consiga el final de la guerra —, a las potencias que han estado destruyendo infraestructuras civiles a lo largo de su territorio, e intentar conseguir indemnizaciones oportunas. Posiblemente sea muy difícil conseguirlas, pero al menos que quede para la historia", concluye Juan Aguilar.




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