
Científicos alertan sobre los peligros del agua del grifo
El
agua del grifo aumenta los casos de gastroenteritis entre aquellos que
la consumen, aseguran los resultados de un estudio publicado por la
Universidad de Drexel (EEUU).
Anneclaire
De Roos, profesora del Instituto de Salud Pública perteneciente a la
universidad, es la responsable de haber encontrado esa relación directa,
cuyos resultados han sido publicados en Environmental Health Perspectives.
"Son más de diez los estudios encontrados que
relacionan lo turbia que es el agua con los casos de gastroenteritis (…)
Los resultados sugieren que beber agua [del grifo] causa un nivel bajo
pero detectable de casos de esta enfermedad en los períodos y en las
regiones que se han estudiado. No hay otra explicación clara para esta
tendencia, sobre todo cuando el mismo patrón se repite en tantos casos",
insiste De Roos.
Los
patógenos presentes en el agua del grifo, como norovirus, giardia o
cryptosporidium, podrían ser los responsables de provocar diarrea y
vómitos.
Como la turbiedad del agua la causan los materiales que están
flotando en ella, se cree que las partículas que no acaban de disolverse
son las que propician podrían ser las responsables de que esos
patógenos sobrevivan a los desinfectantes.
El equipo de Roos
analizó para ello aquellos estudios que arrojaban datos sobre el nivel
de contaminación del agua en ciudades y ríos concretos y los cruzó con
datos sobre el número de habitantes diagnosticados con gastroenteritis
en esas mismas regiones.
"Como sospechábamos, el agua turbia del grifo y
la gastroenteritis están relacionadas en aquellas ciudades con altos
niveles de turbiedad en su suministro de agua, a menudo cuando ese
suministro no se filtra".

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