Habanos, un lujo en expansión que se labra en manos campesinas
Escrito por
Moisés Ávila/AFP
Un campesino cosecha hojas de tabaco el 24 de febrero de 2018 en una plantación de San Juan y Martínez, en Pinar del Río, Cuba
En el occidente de Cuba, cuando el sol empieza a dibujar la mañana,
la quietud del campo es interrumpida por leves crujidos. Son campesinos
que retiran, una a una, las hojas grandes, verdes y perfectas del mejor
tabaco del mundo.
"Los
chinos lloran por este tabaco", dice Fernando Hernández, un campesino
de 50 años que dirige la cosecha en una vega, como se conoce a estos
campos en Pinar del Río, ciudad a 160 km de La Habana.
No
se equivoca. En 2017, un año en que el mercado del lujo creció 5% según
un estudio de la firma Bain and Company, las ventas de habanos subieron
un 12% en el mundo, con una cifra récord de 500 millones de dólares, de
acuerdo con cifras del sector. Y fue precisamente China el impulsor de
esta demanda.
Este
producto de lujo, que presentado en humidores -cofres de madera que
conservan la humedad adecuada- puede superar en subastas 1 millón de
dólares, tiene su origen en manos sencillas, que realizan su cosecha a
inicios de año.
"Este
año no está malo, pero tampoco es el mejor de todos los años. El año
pasado llovió y ahora no y el tabaco no refresca. La lluvia es la
medicina de la planta", explica Lázaro Lazo, de 48 años, con dos décadas
en este trabajo.
Kennedy y los taínos lo sabían
"Este
es el mejor tabaco del mundo. Por el suelo. Para el tabaco, la tierra
colorada de Pinar del Río es lo máximo. Escasean recursos por cuenta del
bloqueo. Si no hubiera bloqueo, habría más producción", dice Hernández a
la AFP.
La
exportación de los puros cubanos la realiza Habanos S.A., una firma
propiedad del Estado Cubano y de la española Altadis, firma del grupo
británico Imperial Tobacco. Por el bloqueo que Washington le aplica a la
isla desde 1962, no pueden entrar a ese mercado.
"El
mejor microclima para el tabaco, el mejor suelo y el mejor conocimiento
de cómo cultivar tabaco negro lo tenemos en Cuba", dice José María
López, vicepresidente de Desarrollo de la firma.
Antes
de firmar el bloqueo, John F. Kennedy ordenó a su asesor que comprara
1.000 habanos. Cuando se los llevaron a su despacho, sacó del cajón y
firmó la resolución que hasta hoy mantiene congelado el comercio entre
ambos países.
Cultivado
ancestralmente por los indios taínos del Caribe, el tabaco cautivó a
los españoles desde la conquista. Europa sigue siendo el mayor mercado
de los habanos, pero ya entraron a Asia. La marca que más se vende es
Cohíba, el nombre indígena que los nativos daban al manojo de hojas que
fumaban.
En
el 20° Festival del Habano, en la capital cubana, los chinos tienen
instalado un puesto, donde ofrecen accesorios para el fumador. "El
cigarro es al caballero lo que el perfume es a la dama", se lee en una
de sus paredes. Y el interés sigue.
"Tenemos
la Academia Habano hace varios años, y sólo en 2016 formamos a 11.000
(nuevos) consumidores en el mundo", explica López.
Más recursos
Las
manos y ropas de los labriegos terminan cubiertas por una sustancia que
ellos llaman "meluza". Es solo rozar una hoja para sentir como una miel
se adhiere al cuerpo. Recolectado el tabaco, se lleva hasta una rústica
cabaña de techos altos.
Allí
aguarda un grupo de mujeres que toma cada hoja por el tallo y la
ensarta con una gran aguja e hilo, hasta formar una especie de racimo.
Varios de estos son puestos a secar sobre palos, dentro de la cabaña.
"Me
siento feliz de formar parte de esta industria pero hacemos mucho y
vemos poco. Aquí en el ensarte pagan bien, pero en la escogida no vemos
el resultado", dice Cristina Valdés, de 51 años, con 30 años de
experiencia.
Los
habanos dan trabajo a 129.522 personas. Y hay algunos como Alberto
Pruna, de 69 años, que cosecha desde los 9 años. "Sí pagan bien. Soy
hijo de campesinos. Antes (del triunfo de la revolución) era casi
trabajar por gusto", cuenta.
El
proceso que empezó con las manos, termina igual. Los "torcedores" se
encargan artesanalmente de torcer y mezclar las hojas y elaborar el
habano. Luego, a las cajas y a China.
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