
Fracasa el plan norteamericano de usar a los kurdos en Siria
La
belicosidad de EEUU en Siria empieza a bajar de tono y el mismo
presidente, Donald Trump, anunció que su país prácticamente logró su
objetivo de terminar con Daesh (autodenominado Estado Islámico —EI—,
grupo terrorista prohibido en Rusia), lo que abre la posibilidad de
"retornar a casa".
Hay ruedas moviendo ruedas en este pueblo, y fuegos nutriendo fuegos
(Arthur Miller, 1915-2005)
Por supuesto, el "fin del EI" está lejos de ser cierto porque el
mismo Washington, con la ayuda incondicional de su satélite Israel, está
creando condiciones para el resurgimiento del terrorismo yihadista
salafita a través de otras organizaciones. Sin embargo, la pérdida para
EEUU de su posición de mando en Siria y el fortalecimiento del rol de
Rusia en pacificar el país y no permitir su balcanización, es bastante
visible para no reconocerla internacionalmente.

©
AP Photo/ Hassan Ammar
Precisamente
este importante hecho geopolítico fue el tópico principal en la
reciente conferencia del Club de Debates Valdái: "Rusia en el Medio
Oriente: actuando en todos los campos", celebrada en Moscú. Todos los 39
exponentes, representando a una treintena de países del Oriente Medio,
Europa, Asia Central, además de Rusia, reconocieron que el problema
sirio dominó la reunión porque precisamente en Siria "es donde se
desarrollan los principales eventos. Por lo tanto, si se encuentra un
modelo exitoso para resolver el problema sirio, puede convertirse en un
prototipo general para dar forma a las relaciones en la región".
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif
aseguró que "Rusia con su perspectiva estratégica sobria y su creciente
influencia en el oeste de Asia, puede jugar un papel clave en ayudar a
un cambio en paradigma del Golfo Pérsico". Todos los participantes en el
evento coincidieron en su conclusión de que el problema de Siria no se
está solucionando hasta ahora debido a la injerencia norteamericana.
Mientras tanto, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi
Lavrov, advirtió a la Casa Blanca de "no jugar con fuego y calibrar sus
pasos". Al ver la derrota casi total del Estado Islámico, Washington
quiso usar a los kurdos sirios en su jugada geopolítica de turno.
Según sus estrategas, después del fracaso de sus planes A y B para
dividir Siria en partes, el Pentágono en conjunto con Israel activaron
su plan C para usar la tragedia del pueblo kurdo y crear un Estado de
los kurdos sirios en la frontera con Turquía en Deir Ezzor, abarcando el
valle del Éufrates y la región de Al Raqa. Las fuerzas principales
kurdas se concentraron en Afrín, una zona rica en petróleo. Para
asegurar el control de esta región, incluyendo Deir Ezzor, las fuerzas
especiales norteamericanas empezaron a crear un ejército kurdo de unos
30,000 combatientes pertenecientes a las Unidades de Protección Popular
(YPG), el Partido de la Unión Democrática (PUD) y el Partido de
Trabajadores de Kurdistán (PKK).
Aparentemente, todo estaba bien calculado, pero los estrategas del
Pentágono cometieron un error al no tomar en cuenta los intereses
nacionales y geopolíticos de Turquía, que no está dispuesta a tolerar la
existencia de un Estado kurdo en su frontera. No hay que olvidar que
Turquía tiene un serio problema con el Partido de los Trabajadores de
Kurdistán, que desde 1978 está luchando por la independencia de su
pueblo.
Sin duda alguna, Turquía tendría muchos problemas internos en el
futuro no tan lejano, si tomamos en cuenta que para el año 2040, según
los pronósticos oficiales, los kurdos étnicos menores de 30 años de edad
constituirían más del 50 % de todos los habitantes de Turquía. Con un
Estado independiente de kurdos sirios en su frontera, la lucha interna
en Turquía se agudizaría aún más.
Frente
a esta situación, Turquía decidió estropear este 'gran juego'
norteamericano para evitar futuros peligros a su seguridad nacional.
Decidió invadir temporalmente Afrín,
ciudad de 30.000 habitantes y de esta forma no permitir la creación de
un Estado de kurdos sirios en su frontera y de paso anular el plan
norteamericano de división de Siria.
Esta acción turca cayó al gobierno de Bashar Asad como una bendición,
pues los norteamericanos no se atrevieron a defender a sus clientes de
momento, los kurdos, dejándolos a la merced de Turquía y Siria. La única
alternativa que le quedaba a los kurdos era pedir ayuda militar a
Damasco, declarando su disposición de quedarse como una región autónoma
dentro del Estado sirio.
El gobierno de Siria respondió al pedido de los kurdos y mandó sus tropas para "defender la unidad territorial de Siria […] y apoyar a la resistencia kurda contra la agresión turca".
Tan
pronto como los primeros destacamentos sirios llegaron a Afrín, los
militantes de las Unidades de Protección Popular (YPG) los saludaron con
la consigna, "¡Unidad! ¡Unidad! ¡Unidad! ¡El pueblo sirio es uno!"
También las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) kurdas entregaron el
control de la ciudad de Manbij en la provincia de Alepo al Ejército
Árabe Sirio (SAA) del Gobierno de Bashar Asad. Parece que, en ciertas
circunstancias que involucran la sobrevivencia de una etnia, el
nacionalismo puede ser puesto aparte, como en este caso, quizá
temporalmente esperando el momento oportuno de aflorar.
Durante esta guerra civil en Siria, los kurdos locales estaban
oscilando permanentemente entre el gobierno sirio, Rusia y Estados
Unidos, aliándose
finalmente con Washington. El pueblo de kurdos sirios anhela paz y está
dispuesto quedarse como parte de Siria, pero las ambiciones de los
líderes del YPG y del PKK respecto a la independencia podrían quedarse
intactas, igual que tratarían de mantener sus armas y su control sobre
el sistema judicial y finanzas regionales.
No sería fácil para Damasco lograr una convivencia armoniosa con los
kurdos que constituyen el 20% de la población del país. Mucho dependerá
de los líderes kurdos y la aceptación de Washington de su derrota en la
creación de un Kurdistán como un Estado cliente y fuente de
inestabilidad en la región.
Sea como sea, por el momento, Rusia quedó como vencedor con su plan de pacificación de Siria conservando la integridad de su territorio.
El periodista alemán Alfred Hackenberger
escribió en Die Welt que "en el caso de formarse una alianza militar
siria-kurda, el control militar de Rusia sobre el territorio de Siria se
expandirá notablemente y Turquía tendría que parar su invasión de
Afrín, porque la confrontación con los soldados sirios traería el
peligro de un conflicto con Rusia".
Después de la derrota de Daesh en Siria,
creado, apoyado, entrenado, armado y financiado por Norteamérica,
Arabia Saudita, Qatar, Israel y Turquía, los kurdos, entrenados por
EEUU, Israel y Alemania, fueron considerados como la última fuerza
efectiva que quedaba a EEUU en la región.
Con
los acontecimientos en Afrín, el poder de Washington ha experimentado
un colapso y lo único que le quedaba era activar los restos de sus
muyahidines en Siria, como lo están haciendo en Guta Oriental, ubicada
en las afueras de Damasco.
Desde allí, las fuerzas de Fatah al Sham (Frente al Nusra), Ahrar al
Sham y Failac al Rahman, están bombardeando Damasco y matando a la
población civil a pesar del cese de fuego
acordado por las Naciones Unidas. Sin embargo, cuando el Ejército Árabe
Sirio responde con fuego tratando de preservar vidas civiles, los
medios de comunicación globalizados, como Al Jazeera, denuncian las
"fuerzas bárbaras de Asad que matan a inocentes civiles".
Actualmente los terroristas están preparando una nueva provocación
usando armas químicas, sin embargo, los tristemente conocidos 'Cascos
Blancos', al servicio de Washington, ya están denunciando cínicamente al
Gobierno sirio de preparar un ataque químico contra el pacífico pueblo
de Guta.
Por
el momento, nadie sabe qué otra jugada sucia intentarán EEUU y su
aliado, Israel, sin tener muchas posibilidades a su alcance. Por de
pronto, las fuerzas especiales estadounidenses y sus colegas israelíes
tendrán que abandonar la zona de Afrín y de Kobane porque se quedaron
sin el apoyo kurdo. En realidad, los turcos y los rusos han logrado su
objetivo al no permitir a los kurdos sirios crear un Estado
'independiente' vasallo de Washington.
No cabe duda que después de difíciles negociaciones entre Turquía y
Rusia, las fuerzas militares de Ankara saldrían de Siria y el
presidente, Recep Tayyip Erdogán comenzaría de nuevo su juego, tanto con
los rusos como los norteamericanos. Por algo su país es miembro de la
OTAN, mientras que Rusia representa un excelente mercado para Turquía.
Habrá que esperar el siguiente paso de Washington. Hace 10 años el
periodista y economista norteamericano David Goldman escribió un ensayo
para Asia Times bajo el título 'Los americanos [estadounidenses] juegan
al monopolio y los rusos al ajedrez'.
En su trabajo Goldman recalcó que "para la
administración de EEUU, sus aliados en la región [Oriente Medio] son
como los hoteles del tablero del juego de monopolio, que deben
protegerse individualmente y de forma fragmentaria. No hay estrategia
unificada que clasifica su relativa importancia o establece los
criterios cuando pueden ser sacrificados en pos de un propósito a largo
alcance".





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