
Argentina: la pieza que puede definir el próximo gobierno en Italia
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REUTERS/ Alessandro Bianchi
Mientras
el mundo mira con expectativa lo que puede ocurrir en las elecciones
italianas del 4 de marzo, ya están en camino hacia Roma las papeletas de
los votantes en el extranjero. Argentina es el país con más votantes
fuera de Italia, un factor que podría resultar decisivo en la formación
del próximo gobierno.
La
influencia italiana en la sociedad argentina es algo fácil de percibir,
ya sea por los apellidos de las personas, la gastronomía o incluso la
tonalidad los habitantes de Buenos Aires. En cada ciudad o en los
poblados más remotos, las asociaciones italianas recuerdan que en algún
momento miles de inmigrantes provenientes de Italia llegaron al país y
se consolidaron como una parte importante de su identidad.
En vísperas de las elecciones para elegir el Parlamento que definirá
el rumbo político de los próximos cinco años de Italia, esta presencia
es algo mucho más que anecdótico: en Argentina hay casi 800.000
ciudadanos con derecho a voz y voto en Roma, fruto de las generosas
leyes que permiten a los descendientes de inmigrantes obtener el
pasaporte italiano sin perder su nacionalidad de origen.
Un panorama incierto, una pieza clave

En
su conjunto, los italianos en América del Sur (alrededor de 1,5
millones) pueden elegir a cuatro diputados y dos senadores. Aunque se
trata de una cifra exigua frente a los 630 integrantes de la Cámara baja
y los 315 de la alta, en un contexto de polarización política como el
actual, pueden resultar decisivos al momento de formar un gobierno,
explicó a Sputnik Aníbal Corrado, politólogo e investigador de la
argentina Universidad Nacional de La Matanza (UNLM).
"Si bien la representación de los italianos en
el extranjero [en todo el mundo] es de 12 diputados y seis senadores,
cuanto más paridad haya en el Parlamento, la inclusión de cualquier voto
disperso o solitario en una coalición tiene más peso", dijo Corrado.
El panorama actual es incierto: las últimas encuestas previas al
silencio electoral ubican en primer lugar a la coalición de
centroderecha liderada por Silvio Berlusconi; con el Movimento 5 Stelle y
la centroizquierda por detrás. En este complejo entramado, la voz de
los italianos en el exterior vale más al momento de negociar el apoyo a
un Gobierno.
Corrado y su colega María Laura Tagina, especialistas en transnacionalismo político, han estudiado el fenómeno del voto ítaloargentino
y su impacto desde las elecciones de 2006 (las primeras en las que se
habilitó el voto desde el extranjero), 2008 y 2013. En dichos comicios,
los académicos pudieron identificar algunas características del
comportamiento de estos votantes.
El peso de las asociaciones
Al
no estar compuesta netamente por inmigrantes, se trata de una población
cuyos contactos con Italia son a partir de viajes o cuentos de abuelos.
Por lo tanto, utilizan para elegir a sus representantes criterios bien
distintos de los que impulsan a un italiano que reside en su país a
votar por una determinada fuerza política.
De hecho, la mayoría de los representantes que han representado el
interés de los italianos de América del Sur desde 2006 no forman parte
de las fuerzas políticas que operan dentro del territorio italiano.
Debido a la legislación electoral vigente, los residentes en el
extranjero votan en una circunscripción por separado.
Aquí es donde entran en juego las asociaciones de inmigrantes, que
han fundado movimientos que se definen más allá de las divisiones
ideológicas que delimitan el sistema de partidos en Italia. En un
inicio, estas entidades —muchas veces dedicadas al socorro mutuo, la
cultura y la recreación— representaban a los italianos en su conjunto,
independientemente de la región de origen.
Pero
a partir de los años 70, las identidades locales comenzaron a
fortalecerse de acuerdo a la región de proveniencia. Calabreses,
sicilianos, piamonteses o lombardos —entre otros— prefirieron
organizarse de acuerdo a su lugar de proveniencia. De este modo, sus
comunidades conformaron "una red que cobra importancia en la
confrontación política", pues los ciudadanos de un determinado origen
apoyan al candidato al que refiere su asociación de referencia.
De este modo, las fuerzas políticas "autóctonas" de América del Sur
han irrumpido en el panorama político italiano. Primero fue la lista
Asociaciones Italianas en Sudamérica (AISA), pero actualmente son el
Movimiento Asociativo de Italianos en el Extranjero (MAIE) o la Unión
Sudamericana de Emigrados Italianos (USEI). Actualmente, tres de los
cuatro diputados correspondientes a América del Sur pertenecen a estas
agrupaciones.
Para
entender cómo votan los italianos de Argentina (pero también los de
Uruguay, Brasil o Venezuela), "la clave es ver si forman parte de las
redes del asociacionsmo o no". Si participan en este ámbito, la
información sobre los aconteceres italianos está "mediada o filtrada"
por las asociaciones de referencia. Si los electores no pertenecen a
este "marco cognitivo", tenderán a definir su opción de voto a través de
otras vías.
Estas dinámicas han provocado que en cada instancia electoral hubiera
muchas denuncias de fraude y que muchas personas en Italia vean con
recelo la decisión de sus connacionales en el extranjero.
Las preferencias y el peso creciente de Brasil
El actual sistema electoral prevé el voto por
correspondencia. Cada ciudadano recibe en su domicilio un sobre con las
papeletas electorales. Además de la fuerza política preferida, en ellas
puede marcar hasta dos preferencias por un determinado candidato.
Esta
modalidad puede resultar confusa para los dobles nacionales argentinos y
uruguayos, acostumbrados a votar en las elecciones de sus países
ensobrando boletas electorales con listas cerradas. Para los brasileños,
que votan directamente por un candidato, este sistema "personalizado"
es más comprensible.
El número de preferencias por cada candidato marca luego el orden
dentro de cada partido. Así, ha sucedido que si bien una fuerza tuviera
más votos sumados en Argentina, resultara elegido un candidato
brasileño, porque en total tenía más preferencias indicadas en las
papeletas electorales que los aspirantes residentes en el Río de la
Plata.
Este sistema de preferencias también llevó a que en 2013 en Argentina
se incluyeran personajes del mundo del espectáculo (actores, cantantes,
chefs televisivos, etc.) para cautivar más votos. En esta ocasión, esta
estrategia no se ha utilizado al mismo grado que en los comicios
pasados.
Promesas de campaña distintas
Mientras
que en Italia el debate se centra en la inmigración, la presión fiscal,
la seguridad y la precariedad laboral, las promesas electorales para
los italianos de América del Sur gira más en torno a la agilidad de los
servicios consulares, las oportunidades de estudio y negocios y la
promoción de la lengua italiana.
Aunque no está claro cómo inciden en el Parlamento para estos fines,
el peso de los representantes ítalosudamericanos ha quedado de
manifiesto. En 2006, el senador asociacionista Luigi Pallaro (AISA) dio
al Gobierno de Romano Prodi (centroizquierda) el voto necesario para
obtener la confianza de la Cámara alta. En otras votaciones, el
representante ítaloargentino se ausentó, hecho que permitió que Prodi se
mantuviera hasta 2008.
A pesar de que en Italia se identificaba a Pallaro con la centroderecha, se especuló tanto
en la prensa italiana como argentina que dio su apoyo al Gobierno de
centroizquierda por la intermediación de Alberto Fernández, jefe de
Gabinete del presidente argentino en aquel entonces, Néstor Kirchner.
Aunque no hubo un reconocimiento explícito por parte del senador o de
los Gobiernos implicados, parece verosímil afirmar que esta negociación
fue el factor clave que destrabó la negociación con los acreedores
italianos que tenían bonos de deuda argentinos. Tras el default de 2001,
la situación de la deuda había paralizado el vínculo entre los dos
países.
Se trata, según Corrado, de un ejemplo del
transnacionalismo. Más allá de las afinidades ideológicas, "gane quien
gane no es neutral para la relación con el Gobierno italiano" que
mantenga Argentina.






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