Familiares de desaparecidos tienen indicios de que fue utilizada para cometer crímenes
Buscan fosas en academia de policía de Veracruz
Eirinet Gómez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 1º de noviembre de 2017,
Miércoles 1º de noviembre de 2017,
Xalapa, Ver.
El pasado lunes, acompañados por personal de la Procuraduría General de la República (PGR), la Policía Federal y autoridades estatales, tuvieron acceso a esas instalaciones.
Con la ayuda de georradares y binomios caninos comenzaron la búsqueda (que durará tres días) de fosas clandestinas en el inmueble, que consta de oficinas administrativas, dormitorios, depósito de armas, área cerrada de tiro, campo de tiro, alberca, pista de obstáculos, simuladores de manejo y amplios jardines.
A 24 horas de iniciada la búsqueda, las familias no habían encontrado indicios de fosas.
Se nos dieron todas las facilidades para buscar, pero hay muchos edificios nuevos, por lo que no existe certeza (de si algún cuerpo fue inhumado allí), comentó uno de los participantes.
La búsqueda en la academia policiaca no es un acto descabellado para Efraín Martiz Aguirre, padre de Gibrán Martiz, cantante del popular programa de televisión La Voz México, quien fue vícitima de desaparición forzada en Xalapa, el 7 de enero de 2014.
Durante las investigaciones independientes que realizó Efraín
Martiz descubrió que el punto indicado por última vez por el sistema de
localización satelital del teléfono de su hijo coincidía con la
dirección de la Academia de Policía El Lencero, a 11.5 kilómetros de la
carretera Xalapa-Veracruz.
En entrevista telefónica, el padre de Gibrán Martiz recuerda que
cuando acudió con esos datos ante el entonces fiscal estatal, Luis Ángel
Bravo Contreras, éste desestimó sus pruebas y se negó a realizar una
diligencia en las instalaciones policiacas.
Esta omisión sería señalada en la recomendación 14/2015 emitida por
la Comisión Nacional de los Derechos Humanos al gobierno de Duarte de
Ochoa, la cual pone en evidencia la participación de la policía estatal
en la desaparición de Gibrán Martíz y de dos jóvenes más, así como la
negligencia de la fiscalía.
La prueba de que el teléfono celular de mi hijo estuvo en la academia de policía (se hicieron dos llamadas, el 8 y 9 de enero desde la academia) la aporté yo, y nunca fue investigada, reprochó Efraín Martiz.
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