sábado, 31 de enero de 2015

Egresados de todos los países, uníos! 
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Como traída del Manifiesto Comunista, la idea se impone cada 31 de Enero cuando los egresados de La Lenin nos reunimos por graduaciones lo mismo en La Habana, Miami, Madrid, Otawa y donde quiera que estemos solo para recordar los mejores años: nuestros años de azul.
 
Comienza Enero y el grupo Graduación XXX Aniversario de La Lenin se hace más activo en el Facebook. Julito, el presidente de la FEEM de aquellos tiempos, toma la iniciativa y lanza una convocatoria: Montebarreto 10am, rieguen la bola!!! Para motivarnos agrega fotos del evento en Enero del 2014 y enseguida llueven las notificaciones con comentarios y confirmaciones de asistencia, confirmaciones de los de aquí claro, porque muchos también están allá, regados por el mundo.

Los primeros años de egresados la nostalgia era principalmente del lugar, de aquel espacio físico que necesitábamos volver a recorrer, a vivir y sentir; aunque ya éramos los grandes, los que presumíamos de la universidad en ropa de calle y nos burlábamos de la nueva moda del uniforme con converse.
Sin embargo necesitábamos otra “recre” en el anfiteatro natural para convencernos de que ya no pertenecíamos a ese lugar, que las nuevas caras no éramos nosotros y que nuestro tiempo nos lo llevamos a otra parte.

De alguien escuché que al lugar donde fuiste feliz no deberías volver, y ciertamente nunca más volví. No sé cómo es ahora, con cerca dicen y aire acondicionado en los cubículos, y duchas nuevas, y grafitis…la verdad, no me apetece volver.

Pero la nostalgia permanece intacta, nostalgia de los amigos, de los consejos, de las risas y bromas en grupo, de todo en grupo, del fervor de los festivales de cultura, del básquet, de los baños nocturnos en la piscina…Y es que aprendimos a estar juntos todo el tiempo, a convivir, a respetarnos y aceptarnos, a equivocarnos y pedir perdón, a querer al otro y cuidarlo si está enfermo, o si pasa por un mal momento, aprendimos a tener amigos y enemigos, y a ser uno de ellos.

Por eso volvemos a juntarnos cada Enero, porque agradecemos lo que aprendimos en esa escuela de escaleras interminables, porque sabemos que mucho de lo que hoy somos se lo debemos a esos tres años de convivencia y estudio, que también hubo muchos libros que aprender.

Reunirnos hoy es como un viaje al futuro: somos los de antes con un futuro ya definido, ya cada quién conoce su destino. Como escribiera el colega Enrique Ubieta en su crónica Muchachos de la Lenin, 36 años después:

“… somos médicos, abogados, economistas, ingenieros, hay un actor, un viceministro, un empleado de firma extranjera, un emigrado, pero también un botero, un botón de hotel de lujo, un capitán de restaurante, alguien que me dijo que no trabaja, “estoy en la casa”, así, escuetamente, pero agregó con orgullo: “mi hija es pintora”.

En mi graduación también hay médicos, abogados, ingenieros miles, bailarines, locutoras, camareros, padres, madres y muchos, pero muchos emigrados. Muchos, que en sus respectivos países de residencia ejercen lo que estudiaron, y otros muchos que no. Muchos que eligieron otros caminos también válidos que nos ratifican que el concepto de éxito que teníamos en nuestra adolescencia cambió y que nosotros mismos hemos cambiado.

Por ello volver a coincidir se hace necesario donde quiera que estemos, lo mismo en La Habana, Miami, Madrid, Otawa o Kiribati, da igual. A mi generación el Facebook nos ha salvado del olvido… gracias Mark Zukenberg!

Hoy, los egresados de la graduación 30 Aniversario disfrutaremos de otra reunión multitudinaria en el parque ecológico Montebarreto. Los de otras ciudades ya acordaron también hora y lugar, solo nos queda compartir la alegría de estos reencuentros y reconocernos entre aquellos jóvenes de azul que fuimos y que aún somos.

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