Los venezolanos defienden su revolución en ausencia de Hugo Chávez
Vicky Peláez
© Photo Vicky Peláez
11:13
12/01/2013
Columna semanal por Vicky Peláez
La tarea de un líder es llevar a su gente donde no se haya llegado
jamás (Henry Kissinger)
Hay fenómenos en la historia moderna de los pueblos que estremecen al mundo
porque los sacude de parámetros establecidos por el sistema económico
dominante.
Así pasó con el triunfo de la revolución rusa en 1917 y 42 años después con
la revolución cubana en el siglo XX. Según los planes de los globalizadores
neoliberales, que han llegado a dominar casi todo el planeta desde el final del
siglo XX, el mundo tendría que convertirse finalmente en este siglo XXI en una
aldea global en términos ideológicos, políticos, económicos y culturales, esto
después del derrumbe del sistema socialista y la desintegración de la Unión
Soviética, el mayor obstáculo para la imposición de este sistema unipolar bajo
el liderazgo norteamericano.
Pero los iluminados globalizadores jamás se imaginaron que en un país
caribeño de 28 millones de habitantes, aliado incondicional de los Estados
Unidos, Venezuela, se prendiera una chispa anti-sistémica que posteriormente se
llamaría la Revolución Bolivariana bajo el lema “El Socialismo del Siglo
XXI”.
El concepto de un socialismo moderno formulado por el sociólogo alemán Heinz
Dieterich Steffan, radicado en México, fue acogido por el presidente de
Venezuela Hugo Chávez en 1996 cuando éste anunció públicamente que el futuro del
país sería “el Socialismo del Siglo XXI basado en “la solidaridad, en la
fraternidad, en el amor, la libertad y en la igualdad”, valores que Chávez
empezó a aplicar intuitivamente en su país desde que asumió la presidencia
tras ser democráticamente elegido en 1999. En trece años (1999-2012) del
gobierno bolivariano, Venezuela se transformó, de ser “un patio trasero” de los
EE.UU. en un país soberano y el unificador de América Latina.
La nueva democracia bolivariana ha incorporado a la sociedad civil a los
millones de excluidos, desposeídos y oprimidos. La pobreza disminuyó en un 60
por ciento y la extrema en un 70 por ciento. La mortandad infantil se redujo en
50 por ciento. Se generalizaron la sanidad y la educación gratuita y se
amplificó la construcción de viviendas. Todos los trabajadores, inclusive los
informales y las amas de casa recibieron el derecho a la jubilación y la
pensión. El número de maestros se quintuplicó y el analfabetismo fue totalmente
erradicado. Actualmente el salario mínimo en Venezuela es de 698 dólares al mes,
el más alto en América Latina.
En estos 13 años el rol de Hugo Chávez en el proceso de integración en el
continente fue vital. Ha sido el promotor del Petrosur, del Petrocaribe, del
Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), del Banco del
Sur, del Unasur (Unión de Estados Suramericanos), del Celac (Comunidad de
Estados Latinoamericanos y Caribeños) y de la moneda regional Sucre (Sistema
Único de Compensación Regional). En términos geopolíticos, Hugo Chávez ha hecho
todo lo posible para promover un sistema del mundo multicéntrico y pluripolar
sin dominación imperial y con respeto irrestricto a la autodeterminación de los
pueblos creando una estrecha alianza con Rusia y una alianza estratégica con
China.
Ahora este líder indiscutible latinoamericano está convaleciente afectado por
el cáncer pero luchando por su vida y por el futuro de América Latina desde su
cama en un hospital cubano donde ingresó el pasado 8 de diciembre. Sus
detractores neoliberales tanto nacionales como extranjeros lo vienen declarando
muerto desde hace más de dos años, igual como lo hicieron en más de 637
ocasiones con Fidel Castro. Sin embargo, Hugo Chávez vive y su pueblo está
invocando a todas las fuerzas de la tierra y del cielo para su pronta
recuperación. Este pasado 10 enero, señalado como el día de su juramentación
para el nuevo período presidencial (2013-2019) a la cual él no pudo asistir,
cientos de miles de personas se congregaron frente a la sede del gobierno, el
palacio de Miraflores para expresar su solidaridad con Hugo Chávez, clamando
“Todos somos Chávez”. A la vez el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado
Cabello declaró que “hoy día el pueblo será investido como Presidente”.
La intención de la oposición representada por la Mesa de Unidad Nacional
(MUD) que quiso interpretar el Artículo 231 de la constitución desde su punto
de vista llamando a nuevas elecciones debido a la incapacidad física de Hugo
Chávez para asistir a su investidura, fue rechazada tajantemente por el Tribunal
Supremo de Justicia (TSJ). La titular del TSJ, Luisa Morales anunció la decisión
del tribunal de que “a pesar de que el 10 de enero se inicia un nuevo período
constitucional no es necesaria una nueva toma de posesión en relación con Hugo
Chávez en su condición de presidente reelecto. El poder ejecutivo constituido
por el presidente, vicepresidente, los ministros y demás órganos y funcionarios
de la administración seguirá ejerciendo cabalmente sus funciones con fundamento
en el principio de la continuidad administrativa”. Por lo tanto, el
vicepresidente Nicolás Maduro, designado por Chávez antes de partir a Cuba como
su heredero político, seguirá en funciones. Posteriormente Hugo Chávez, cuando
se presenten condiciones, juramentará ante el Tribunal Supremo de Justicia.
Inicialmente el líder de la oposición Henrique Capriles aceptó la decisión
del TSJ pero esta aceptación duró muy poco. Sus auspiciadores de Miami y en
especial, la congresista Ileana Ros-Lehtinen han promovido una campaña mundial
denunciando el veredicto del TSJ como anti constitucional. Dijo la congresista
que “la ausencia de la toma de posesión es un ejemplo de cómo “este déspota
socava la constitución. El régimen autoritario y no democrático de Chávez hará
todo lo posible para mantener su puño de hierro sobre el pueblo venezolano y
estos gangsteres no soportan la idea de dejar el poder. Le pido al Departamento
de Estado y la OEA asegurar que se respeten los principios democráticos de la
Constitución venezolana”.
La oposición venezolana ha acogido esta idea inmediatamente y ya ha anunciado
la preparación de varias acciones a nivel internacional y la convocatoria para
el próximo 12 de enero asambleas populares en plazas públicas en rechazo a la
sentencia del TSJ. También los diputados opositores convocaron el jueves 23 de
enero una marcha para “la defensa de la Constitución” en rechazo al fallo del
TSJ a la postergación de la toma de posesión del presidente Chávez, haciendo
coincidir la fecha con la del 23 de enero de 1958 que puso fin a la dictadura de
Marcos Pérez Jiménez a través de un golpe de Estado. Tan ciegos están los
opositores en su odio hacia Chávez, quien fortaleció la democracia en Venezuela
y al que apoya actualmente más del 68 por ciento de la población, que lo
comparan con un dictador que reprimió a sus opositores duramente. En realidad
están tratando de confundir la opinión pública y provocar un golpe de Estado,
sobre cuya preparación advirtió el diputado Héctor Agüero del Partido Socialista
Unificado de Venezuela (PSUV).
Lo que no percibe la oposición es que el proceso bolivariano que ya ha
trascendido la personalidad de Hugo Chávez y que ahora ya es un proceso
colectivo de la mayoría de la población venezolana e inclusive latinoamericana.
Lo confirma la presencia de los presidentes Evo Morales, Daniel Ortega, Pepe
Mujica y de los representantes del gobierno de más de 20 países latinoamericanos
en la marcha multitudinaria de apoyo a Hugo Chávez que tuvo lugar en Caracas.
Allí fue declarado que “¡El pueblo está contigo Chávez! ¡Tu eres el Pueblo! ¡Y
el pueblo es Chávez”!
En su carta al gobierno bolivariano el presidente de Ecuador, Rafael Correa
recalcó que “el proceso político en curso en América Latina debe continuar y
recobrar cada vez más fuerza. El sueño de nuestro libertador fue la construcción
de esta Patria Grande y la Patria Grande necesita el aporte y la fuerza del
pueblo bolivariano de Venezuela, de su gobierno democrático y del presidente
Hugo Chávez”. El pueblo bolivariano está consciente de su rol en la Nueva
América Latina que está naciendo, igual como sus fuerzas armadas, de acuerdo a
la declaración del ministro de defensa Diego Molero quien anunció que los
militares “están comprometidos con el proceso revolucionario”. Los sueños de
oposición seguirán siendo sueños mientras el pueblo resguarda la revolución
bolivariana iniciada por Hugo Chávez.
LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA
NOVOSTI

No hay comentarios:
Publicar un comentario