sábado, 18 de febrero de 2023

 

¿Qué pasará en el 2023 con las economías de América Latina?

La región se encamina a otra década perdida, como fue la de los años 80 del siglo pasado, pero peor. En 2022, el crecimiento será la mitad del registrado en 2021 (6,7%), y el año próximo el aumento será mínimo (1,3%).
En los años que van de 2014 a 2023 la región habrá crecido menos que durante la llamada "década perdida" de los años 80. En este último período, la variación del Producto Interno regional fue positiva en 2%, mientras que en los 10 años hasta 2023 será de apenas 0,9%.
A los problemas estructurales de la región —baja inversión y productividad, informalidad, desocupación y altos niveles de desigualdad y pobreza—, agravados por la crisis del COVID, se fueron agregando las fuertes presiones inflacionarias, los altos niveles de deuda y las consecuencias del conflicto en Ucrania y las sanciones contra Rusia.

Los 'shocks' recibidos

La respuesta de los Gobiernos al aumento de la inflación mundial provocó un incremento de la volatilidad financiera y creció la aversión al riesgo, por lo cual el flujo de capitales hacia las regiones emergentes y la región se redujo, según el Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2022 de la CEPAL.
Economía (imagen referencial) - Sputnik Mundo, 1920, 15.12.2022
América Latina
CEPAL: la economía latinoamericana crecerá 1,3% en 2023
De acuerdo con el informe, luego del dinamismo mostrado en el primer semestre de 2022, la actividad económica de la región se ha desacelerado por:
El agotamiento del rebote en la recuperación de 2021.
Los impactos de las políticas monetarias restrictivas.
Mayores limitaciones del gasto fiscal.
Menores niveles de consumo e inversión.
El deterioro del contexto externo.
El informe destaca que la recuperación de los mercados laborales en el primer semestre de 2022 no ha permitido eliminar las brechas entre hombres y mujeres en las tasas de participación laboral y de desocupación. Durante el 2022, se han observado tanto un aumento de la informalidad y una caída en los salarios reales.
En el ámbito fiscal, si bien se observa una reducción del déficit primario, los niveles de endeudamiento continúan siendo altos, por lo que cabe esperar que el espacio fiscal siga condicionando la trayectoria del gasto público.

La economía mundial también retrocede

La actividad económica mundial está experimentando también una desaceleración generalizada y más acentuada de lo previsto, con la inflación más alta registrada en varios decenios, destaca el Fondo Monetario Internacional en la última actualización de las Perspectivas Económicas Mundiales.
La crisis del costo de vida, el endurecimiento de las condiciones financieras en la mayoría de las regiones, el conflicto bélico en Ucrania, las sanciones contra Rusia y la persistencia de la pandemia de COVID-19 inciden notablemente en esas proyecciones.
Según los pronósticos del FMI, el crecimiento mundial se desacelerará de 6,0% en 2021 a 3,2% en 2022 y 2,7% en 2023. Exceptuando la crisis financiera mundial y la fase aguda de la pandemia de COVID-19, este es el perfil de crecimiento más flojo desde 2001.
Se pronostica que la inflación mundial aumente de 4,7% en 2021 a 8,8% en 2022, para luego descender a 6,5% en 2023 y 4,1% en 2024.
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Desafíos para el 2023

José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, afirmó que los cambios en la inflación regional en el segundo semestre de 2022, aunados a la desaceleración de la actividad económica que se espera se prolongue para el próximo año, plantearán varios desafíos:
En materia fiscal, evitar ajustes del gasto, reducir la evasión, aumentar la recaudación y progresividad de la estructura tributaria, y avanzar en mejoras en la eficiencia y eficacia del gasto público.
En lo monetario-financiero el objetivo debería ser diversificar las herramientas de la política económica para enfrentar la coyuntura, y junto con la tasa de interés que fija el Banco Central aplicar mecanismos de control del mercado para impulsar el crecimiento y la inversión.
Finalmente, dinamizar la inversión y la productividad para atender las demandas sociales, la creación de empleo decente y reducir la informalidad, la desigualdad, la pobreza, y avanzar en la adaptación y mitigación del cambio climático.
"Para ello son necesarias políticas públicas innovadoras en lo productivo, financiero, comercial, social y en la economía del cuidado, para evitar una nueva década perdida como la observada durante el período 2014-2023", sentenció Salazar-Xirinachs.

Los números de 2022 y 2023

El crecimiento del PIB en 2022 sería de un 3,7% para América Latina y el Caribe. Todas las subregiones mostrarán un menor crecimiento en 2023:
América del Sur crecerá un 1,0% (3,7% en 2022).
Centroamérica y México un 1,6% (3,3% en 2022).
El Caribe —sin incluir Guyana—, un 3,3% (4,5% en 2022).
En América del Sur, algunos países se verán particularmente afectados por el bajo dinamismo de China, que es un importante mercado para sus exportaciones de bienes.
Tal es el caso de Chile, Brasil, Perú y Uruguay que destinan a China más del 30% de sus exportaciones de mercancías —40% en el caso de Chile—. América del Sur se verá también afectada por la disminución de los precios de los productos básicos y el impacto de la inflación en los ingresos reales y, con ello, en el consumo privado y la inversión.
El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el exmandatario de Perú Pedro Castillo, la presidenta de la República de Honduras​, Xiomara Castro, el presidente de Chile, Gabriel Boric, el mandatario colombiano, Gustavo Petro  - Sputnik Mundo, 1920, 21.12.2022
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2022, el año en que América Latina se renovó
Para las economías de Centroamérica, el bajo dinamismo de los Estados Unidos, principal socio comercial y primera fuente de remesas hacia los países de la subregión, afectará tanto al sector externo como al consumo privado. En este caso, sin embargo, la disminución de los precios de los bienes básicos actuaría a favor de esas economías, ya que varias de ellas son importadoras netas de alimentos y energía.
Por último, en las economías del Caribe la inflación ha repercutido no solo en los ingresos reales, y con ello el consumo, sino también en los costos de producción, con un impacto negativo en la competitividad de las exportaciones tanto de bienes como de turismo.
El saldo del recorrido de las economías de la región es decepcionante: con las tasas de crecimiento de 2022 y 2023, 12 de los 33 países de la región no habrán logrado todavía, casi cuatro años después de comenzada la pandemia, recuperar los niveles de actividad anteriores a su inicio en 2019.
LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

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