Sin Gafete | La
mala suerte de Trauwitz
Era
su sombra. Y, también, su cómplice. En la medida de acompañar sus intimidades,
de ocultar juntos sus aventuras amorosas. Lo fue la noche del suicidio de la
esposa, lo fue en sus salidas con la “Gaviota”.
Y, por tanto, natural
en su esquema vital, esperaba que juntos llegasen al poder. Que le fuese
otorgada la jefatura del Estado Mayor Presidencial al arribo de Enrique Peña
Nieto a Los Pinos.
Sin embargo, ni la voluntad del “Señor”
pudo romper las reglas. Entonces se le buscó “acomodo” en una posición de
privilegio, con un sueldazo, con mando frente a los civiles. Y, esto fue lo más
importante, se mantuvo su inmensa cercanía, permaneció el acceso.
Quiero suponer que, además, se envió un
mensaje al titular de la Sedena para que se le dieran todas las facilidades,
incluido el ascenso a destiempo.
¿Esto habría bastado para consolar a
Eduardo León Trauwitz? Tal vez en su fuero interno no. Porque no tenía el
mando, el poder que soñó, que imaginó era suyo por la buena suerte de estar al
lado del elegido. Su frustración se advierte en el uso, fuera de las reglas
militares, del uso del uniforme para convertirse en miembro de la Sociedad de
Geografía y Estadística.
¿Qué quería, realmente, el ascendido a
general León Trawitz?
Al paso del tiempo, aunque se supo en su
momento, dinero. Mucho dinero.
Hoy tiene sus cuentas bancarias
congeladas. Hoy no es nadie. Hoy no tiene ningún manto protector de su jefe.
Hoy, por el contrario, puede ser detenido por la autoridad en cualquier
momento. Trago doblemente amargo por su soberbia.
Trauwitz tuvo a cargo la seguridad de
Pemex. Es decir, la vigilancia de los ductos. O sea, para que nos entendamos,
tuvo en sus manos el negocio del huachicol que fue de muchos miles de millones
de pesos en el sexenio pasado. Cuánto se beneficio de éste, todavía no tenemos
la información precisa.
Es uno de los funcionarios de la
paraestatal investigados. Junto con otros tres militares que estuvieron bajo
sus órdenes. Uno de ellos, el también general Sócrates Alfredo Herrero, habría
comprado un departamento de tantos millones de pesos que ni siquiera se puede
imaginar. También están implicados varios tenientes, que seguramente formaban
parte de la escolta del entonces gobernador del Estado de México.
Trauwitz se amparó. Supongo que lo
regresaron de Panamá, donde había sido “mandado” como agregado militar para
ganar unos cuantos miles de dólares más, supongo que también por el acceso a
las cuentas bancarias secretas de ese país. Pero los amparos no son para
siempre.
¿Lo van a detener? Estoy cierta que hay
la determinación del gobierno, incluyendo a Gertz Manero, de hacerlo. Que
simplemente están acumulando evidencias. Que están sumando realidades, las que
siempre se supieron en la oficina del general Salvador Cienfuegos el sexenio
pasado.
¿Terminó la buena suerte de Trauwitz?
Diría que terminó la mala suerte de Pemex…
@isabelarvide / EstadoMayor.mx /isabelarvide.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario