Despertar en la IV República
El pasillo de honor
José Agustín Ortiz Pinchetti
Hace 13 años, Andrés Manuel López Obrador
asistió a la Cámara de Diputados para ser juzgado y condenado. Al
ingresar a ese recinto, no respetó el itinerario que intentaron
imponerle sus acusadores y bajó por el pasillo de honor, en medio del
pleno. Lo hizo con tranquilidad y sonriendo. El PRI y el PAN se habían
unido para decretar su desafuero. AMLO escuchó pacientemente las
intervenciones de Beltrones y el alegato de su acusador, el fiscal
Carlos J. Vega Memije.
Cuando terminaron, el jefe de Gobierno tomó la palabra y pronunció un
discurso apegado a las normas, pero con destellos irreverentes y
provocadores. Declaró que aquel recinto no era el más alto del país.
Afirmó que no se hacía ilusiones, que sabía que lo iban a condenar y
advirtió: Ustedes me van a juzgar; no olviden que todavía falta que a ustedes y a mí nos juzgue la historia.
Ayer AMLO recorrió el mismo trayecto del día del desafuero y subió hasta lo más alto de la tribuna para cumplir un rito republicano: recibir la banda presidencial y pronunciar su discurso inaugural. Aquellos que vivimos los dos eventos no podemos dejar de asociar el uno con el otro. Entre ambos se contienen algunos momentos estelares de nuestra historia política.
Andrés Manuel ha tenido una reivindicación excepcional. Ha pasado de
ser un forajido a punto de ser inhabilitado, a Presidente de México con
el mayor respaldo popular que se recuerde. Un momento brillante fue
cuando venció a Vicente Fox en el intento de descartarlo como candidato
presidencial. Recuerdo que Roberto Campa durante un debate resumió el
nudo del problema:
Todos los que estamos aquí sabemos que López Obrador no es un peligroso delincuente, sino un peligroso candidato.
Dejamos atrás un páramo de la historia de México caracterizado por la
corrupción, la impunidad, el cinismo y la simulación. Los que estudien
dentro de 50 años los acontecimientos de nuestra época sentirán asombro
de cómo pudo construirse una fuerza verdadera que triunfara sobre la
asociación de los partidos reaccionarios.
Independientemente del desenlace de este gobierno, esta hazaña estará
grabada en el corazón y en la memoria de los hombres y mujeres que la
vivieron. (Colaboró: Mario Antonio Domínguez).
No hay comentarios:
Publicar un comentario