domingo, 2 de diciembre de 2018

En 18 de junio de 2016, México puso en marcha el nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio, cuyo objetivo es hacer más transparentes los procesos judiciales, y cuyo emblema son los juicios orales.
Sin embargo, según investigaciones y reportes de diversos organismos civiles, a dos años de esta implementación, hay una brecha entre los alcances y los objetivos que se plantearon con esta reforma constitucional, a tal grado que, de seguir con este ritmo de avance, la total implementación de un sistema de justicia eficaz aún tardaría 11 años.
Y no sólo eso, la organización México Evalúa reportó que durante el primer año de que entró en vigor el Sistema Penal, en todo el país los delitos se cometieron con un 87 por ciento de impunidad y, en 15 estados, esta superó el 90 por ciento.
Ante este panorama es imperante que la nueva Administración Federal (a cargo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador) debe retomar como prioridad el Sistema Acusatorio, ya que ningún plan de pacificación dará resultados si prevalecen las viejas prácticas en el Poder Judicial que, entre otras fallas, siguen invisibilizando a las víctimas.
mhn/ncl/mkh

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