miércoles, 1 de abril de 2015

Las Empanadas en Latinoamérica
          
De todos los alimentos presentes en la dieta latinoamericana, existe uno en particular que es una especie de hilo conductor, o uno de tantos, a través de todos nuestros países, es el caso de la Empanada.
Las Empanadas en Latinoamérica
Es una forma de pastel relleno, que podemos encontrar en diversas formas, tamaños, texturas y de múltiples y deliciosos rellenos. Por supuesto se trata de una preparación tradicional y que proviene de un mismo origen histórico, sólo que como la mayoría de las comidas típicas, se adecuaron a las condiciones agroecológicas presentes en cada país.
Es por ello que la Empanada la conseguimos desde México hasta Chile, pero su origen es netamente europeo y proviene de esos sistemas elementales para la conservación de alimentos, recordemos que la masa de la mayoría de las Empanadas, contiene un alto contenido de grasa, por ende el relleno, cualquiera que sea, se mantiene por un tiempo prolongado, sin necesidad de refrigeración, recurso que no existía al momento de su invención.
Las diferencias entre las Empanadas en esta parte del continente podrían separarse entre el norte y el sur de América Latina, hacia el norte, los ingredientes pueden ser desde maíz, pasando por arroz o plátano, mientras que más hacia el sur, ya la masa es de trigo en diversas formas, de hojaldre, quebrada o normal. Y la cocción solo puede ser de dos maneras, frita u horneada, cada proceso les otorga una textura propia que puede ser crocante, hojaldrada o tipo polvorosa.
Los rellenos pueden ser dulces o salados y de casi cualquier cosa. Aquí ya aplica la sazón y condimentos de cada país, porque por lo general los rellenos pueden ser consumidos por sí solos, tal es el caso de la Empanada venezolana, que en sus versiones de pollo o carne, se trata de preparaciones que pueden ser acompañadas por arroz y ensalada en un plato, o en el caso de México, sobre una tortilla.
Creo que las más artísticas y laboriosas de todas a mi criterio son las Empanadas chilenas y las argentinas, a estas últimas les guardo un cariño muy especial. La particularidad de las Empanadas argentinas es que dentro del mismo país se subdividen por provincias, y los rellenos son muy variados. Lo que las hace hermosas es la inmensa tradición tras su preparación, no todas se cierran igual, el cierre o ‘repulgue’ como le dicen, va de acuerdo al relleno, puede ser trenzado, en puntas, cerrada en triángulo, etc.
Vale la pena mencionar que la forma tradicional de la Empanada es un medio círculo, redondeado o alargado dependiendo del estilo, pero con el borde recto. La Empanadas chilenas y argentinas no son rectas en el cierre, y es un trabajo manual el cerrado de la empanada, no hay intervención de ningún sistema automatizado, metodología que se ha mantenido hasta el día de hoy. Recuerdo bien que en Buenos Aires, la Empanada es considerada una comida rápida, práctica y que puede comerse en casi cualquier momento del día.
Mis preferidas por supuesto son las venezolanas, sobretodo las de la costa de mi país, que son inmensas y deliciosas, crocantes y con rellenos frescos. Aunque lo más hermoso son las manos que las preparan y las historias de estas señoras que pueden encontrar en las calles de Margarita, Puerto La Cruz o Chichiriviche.
De hace un tiempo para acá esta nueva aventura acá en tierras ecuatorianas me ha desarrollado un gusto y un respeto por sus Empanadas que son muy variadas y deliciosas, las de morocho, que son de maíz, parecidas en textura a las venezolanas, las de verde que son hechas de plátano verde y rellenas de queso y las de viento, que son de harina de trigo, similares a los pastelitos fritos.
Algún día espero probarlas todas, y encontrar esas deliciosas diferencias y similitudes que nos acercan como pueblos. Sobretodo en esta zona del mundo donde le damos tanto valor a lo que comemos, su significado y sabor siempre se queda en nosotros aunque la vida nos lleve por caminos diferentes.

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