Antipolítica
“Se
supone que la política es la segunda profesión más vieja del mundo.
Estoy empezando a darme cuenta de que se parece mucho a la primera.”
Ronald Reagan
Estoy empezando a darme cuenta de que se parece mucho a la primera.”
Ronald Reagan
“Yo
pienso que la política es la segunda profesión más antigua del mundo. Y pienso
también que a veces se parece bastante a la primera. Por mucho que se disfrace
de idealismo, de vocación de servicio, la política es fundamentalmente el arte
de ganar el poder y mantenerlo. Y en esa tarea estorban tanto las ideas como los
ideales. Y más estorban los escrúpulos.”
Caton (Fuentes Aguirre, Armando)
Caton (Fuentes Aguirre, Armando)
Uno de los
primeros estudiosos del pensamiento político fue el filósofo griego Aristóteles
quien sostuvo el carácter esencialmente político del hombre, (zoon politicon,
animal político le decía).
“La política no es eliminable de la vida del hombre” y a través de un sofisma logico nos dijo que, al igual que la argumentación de la inutilidad de la filosofía ya es filosofar, rehusando la política tenemos que hacer política.
“La política no es eliminable de la vida del hombre” y a través de un sofisma logico nos dijo que, al igual que la argumentación de la inutilidad de la filosofía ya es filosofar, rehusando la política tenemos que hacer política.
Hay que decir
que la política en su tiempo no era la política de hoy. En Atenas la concepción
del individuo en la sociedad era la del ciudadano: pero solo los mejores (oi
aristoi) tomaban parte de la vida política ciudadana, y eran ya ricos de lo
suyo... .
La distinción, para mi simplemente teórica, entre la política como profesión y como vocación la expuso Max Weber en el siglo pasado y, en el siglo pasado, el grito “Politique d’abord” (política antes de todo, primero la política) del escritor reaccionario Charles Maurras, y luego credo de todos los politicos, llegaron a consagrar la política como iniciación, como mito, como ideologia.
Mucho se habla, en estos tiempos y sobretodo en el
mundo occidental, sobre el rechazo de la política que se manifiesta en las
protestas juveniles contra el exceso de poder, la opacidad de la política y los
manejos de los hombres de gobierno.
Tea-party en todo
el mundo; Occupy Wall Street, grillini
(del nombre de Beppe Grillo ex cabaretero y ahora provocador) en Italia; los
¡Indignaos! de Stéphane Hessel que de la Francia se derraman en todos lados
hasta Latinoamerica; y como hemos visto #Yosoy132 en Mexico.
Hay ideologias
barata contra el capitalismo y viejos sofismas económicos en estos movimientos
pero también mucha indignación, mucho resentimiento y, en la palabras de Hessel,
“la indignación es la pólvora de toda explosión social...y cuando algo nos
indigna, nos convertimos en militantes, nos sentimos comprometidos y entonces
nuestra fuerza es irresistible”.
Lo que pasa es que
esta indignación, mientras puede ser la correcta y inevitable reacción
(aquí) al momento político-económico de muchos
de los paises, está equivocada en sus objetivos.
El punto verdadero
es que la política, así como aparece en este tiempo, no tiene más su necesidad:
esta afuera de la vida real de un país, de un pueblo. Se construió como una
casta que vive en un mundo, muy complacido y rico, que se aleja siempre más de
nuestra vida.
Y todos los
aparatos, todas las esterioridades: el concepto mismo de nación, las
sacralidades de las instituciones, los rituales de los pabellones y de los
hymnos –si tambien los de las Oliampadas- sirven para encubrir, amantar y
maquillar algo que no existe más y quizá nunca existió.
Bien lo sé que lo
que estoy escribiendo me alejará todavia más de los pocos seguidores que tengo:
que llegarán bajas a mi mail y desconexiones a mis enlaces.
Pero son cosas en la que estoy convencido, que tengo que decirles aunque no les gusten.
Pero son cosas en la que estoy convencido, que tengo que decirles aunque no les gusten.
El siglo XIX fue,
en Europa pero también en LatinoAmerica, el siglo de las guerras para la unidad
y del triunfo del principio por el cual cada pueblo tiene que ser gobernado por
un Estado distinto: lo llamaron el “principio de autodeterminación de los
pueblos”.
Aunque por pueblo
no se entendió una comunidad de personas que libremente
deciden de vivir juntos, sino una entidad falsificada, construida del
exterior en la base de arbitrarios criterios de orden lingüístico, historico,
étnico. Con reverencia a una cultura siempre más indiferente a las razones y los
derechos del individuo, de los grupos, de las comunidades.
Y fue el siglo de
la consagración de la política creando instituciones que se impusieron sobre
todas las otras realidades espontáneas – familia, comunidades, asociaciones-
absorbendo poco a poco todos los ámbitos de la vida civil: la economia, la
cultura, la instrucción, la religión.
No hay historico
político de la modernidad del estado que no se reconozca en Nicolás Maquiavelo
pues en su obra El Príncipe hay el preaviso del aspecto fundamental del
estado moderno: la liberación- separación de la política de cualquier vínculo
moral.
Dice Maquiavelo che “es necesario que el príncipe, que quiera mantenerse, aprenda a poder ser no bueno, y, segun la necesidad, practique o menos esa forma de ser (no bueno)”
Dice Maquiavelo che “es necesario que el príncipe, que quiera mantenerse, aprenda a poder ser no bueno, y, segun la necesidad, practique o menos esa forma de ser (no bueno)”
El comportamiento
del gobernante, que debería estar sujeto a fijas normas eticas, viene así
liberado y la política empieza a erguirse sobre la moral: solo por eso fue
posible el triunfo de las institucione estatales que se van imponiendo por una
continua expropiación de los derechos individuales.
Y regresando al
asunto, tenemos que darnos cuenta que el rechazo de la política y de sus
aparatos burocraticos, que se descubre también en la siempre más baja
concurrencia a las votaciones, tiene razones más profundas de una simple
protesta juvenil, como vienen etiquetadas, para apocarle la valía, las
manifestaciones que se pillan por el mundo.
Para no analizar
hasta el fondo las origenes, las causas y las motivaciones
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