Economía moral
Primer año de gobierno de AMLO será decisivo // Mirar al futuro // Problemas del Presupuesto de Egresos
Julio Boltvinik
Este martes 2 de enero
comenzó, propiamente, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador a nivel
federal, el de Claudia Sheinbaum en la CdeM, y en algunos gobiernos
estatales, entre ellos Veracruz, pues es hasta ahora que disponen de un
presupuesto propio en el que se reflejan las prioridades de cada uno.
Durante diciembre no pudieron ejercer presupuesto para los programas
nuevos, ni redirigir el de programas en marcha. Lo que hagan este año y
el próximo será decisivo en las elecciones intermedias de 2021. Morena
tendría que volver a repetir la votación que obtuvo en 2018 para seguir
teniendo la mayoría en la CdeM, pero ahora no contará con el empujón que
le proporcionó la candidatura de AMLO a la Presidencia. El primer mes
de AMLO resultó turbulento (en parte por algunos
erroresen el presupuesto, que se corrigieron después); hubo creciente crítica en los medios, en el sector empresarial, en el medio académico, en las redes sociales y en el EZLN; conflicto, por el salario máximo, con el poder judicial y algunos órganos autónomos. La oposición a la Guardia Nacional y a sus tres grandes proyectos de infraestructura va creciendo también. Para colmo hubo expresiones agresivas intercambiadas como resultado de la caída del helicóptero en el que perdieron la vida Moreno Valle y la gobernadora Alonso.
Mirando retrospectivamente los gobiernos progresistas en Sudamérica,
muestra que cuando la izquierda llega al poder no es fácil mantenerlo.
Tenemos que preguntar qué hicieron mal Lula y Dilma, los Kirchner, y
Correa, y qué está haciendo bien Evo Morales. También deberíamos
preguntarnos qué hizo mal Obama. Después de años de rápido crecimiento
de la economía y algunos signos de mejoría en la distribución del
ingreso en Brasil, Argentina y Ecuador, las economías se estancaron y,
al parecer, eso influyó en los resultados en las urnas. El perdón a los
corruptos por parte de AMLO suena paradójico con Lula en la cárcel,
Cristina Fernández bajo proceso y Rafael Correa con orden de arresto. Si
AMLO piensa que estará protegido (que no lo encarcelarán porque él es
honesto y para devolverle el acto de perdón) aunque gane el PAN o el PRI
en 2024, es claro que se equivoca. La derecha se está fortaleciendo (y
endureciendo) en el mundo, como lo muestran Trump y Bolsonaro. Al país
no le servirá de mucho el gobierno de AMLO si después gana el PAN o el
PRI. AMLO tendría que gobernar como estadista, mirando a largo plazo, y
para ello debería estar pensando en cambiar la política económica y la
fiscal y poner ambas al servicio de la política social. Tendría que
pensar en una reforma económica y del Estado a fondo. Para 2019 el
paquete económico enviado a la Cámara de Diputados prevé un crecimiento
de entre 1.5 y 2.5 por ciento, igual a los de Peña Nieto. Sin
crecimiento, Morena corre fuerte riesgo de perder las elecciones
intermedias en 2021. Morena, por ser un partido de reciente creación, es
frágil. A la par de la reforma económica es central un programa de
fortalecimiento e institucionalización de Morena. Es necesario acordarse
que en 2024 AMLO no estará en ninguna boleta.
Dando una mirada a la parte del Presupuesto de Egresos de la Federación 2019 (PEF) publicada en el DOF
el día de los Santos Inocentes, me saltaron dos problemas: 1) Los
programas nuevos de AMLO no están marcados como programas que requieren
reglas de operación. Entre estos se encuentran los dos programas con
mayor gasto: Jóvenes Construyendo el Futuro (STPS y SEP) y Sembrando
Vida (Secretaría de Bienestar). La introducción de la práctica de
formular, aprobar y publicar reglas de operación de los programas en la
administración pública federal, fue un gran avance. Sin tales reglas,
los programas se mueven en un terreno donde es (casi) inevitable que
prevalezca la arbitrariedad y el clientelismo. Esto es todavía peor en
programas nuevos donde ni siquiera hay reglas derivadas de la costumbre.
2) La percepción promedio mensual (neta) del Presidente no son los
famosos $108,656, sino $138,587 (anual: $1,663,050). Aún así, queda muy
por debajo de las percepciones faraónicas del Poder Judicial aprobadas
en el PEF2019: ministros de la SCJN que entraron en funciones entre 2010
y 2018: percepción neta anual $3,053,608; otros ministros de la SCJN:
$4,169,956; ministros del TEPJF: $3,067, 224. El artículo 127 de la
Constitución establece:
...recibirán una remuneración adecuada e irrenunciable por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión, que deberá ser proporcional a sus responsabilidades. Se ha generado una estructura salarial casi totalmente horizontal en la cumbre del Ejecutivo federal y del Legislativo, muy por debajo del Poder Judicial (ver gráfica). Los ingresos 2.5 veces más altos de un ministro de la SCJN que los del Presidente no es proporcional a sus responsabilidades.
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