Pemex: triple rescate
La Secretaría de Hacienda y
Crédito Público dio a conocer ayer la intención del gobierno federal de
emprender un cambio estructural en Petróleos Mexicanos (Pemex) mediante
disposiciones en materia fiscal y de inversión con la finalidad de
aliviar la onerosa carga tributaria que pesa sobre la empresa productiva
del Estado y que le impide financiar sus operaciones. A la reducción
impositiva y a la histórica capitalización que ya se habían contemplado
en el Presupuesto de Egresos de la Federación de este año, se sumará un
incremento sustancial de la deducibilidad de sus costos, la cual pasará
de 12.5 a 65 por ciento.
El anuncio de la autoridad hacendaria se inscribe en el triple
rescate de la ex paraestatal en particular y del sector energético del
país en general emprendido por el actual gobierno: este esfuerzo de
recuperación financiera ha sido acompañado por un salvamento técnico
cuyos aspectos más visibles son la reconfiguración de las refinerías
existentes y el proyecto de construir una, por primera vez en 40 años,
así como por un rescate administrativo basado en la transparencia y en
el desbaratamiento de la red de corrupción que supuso una auténtica
sangría para la empresa. En este último ámbito, el combate al delito de
robo de combustibles en todas sus modalidades ha acaparado los
titulares, pero hay indicios de una voluntad de saneamiento que va más
allá de este fenómeno delictivo de alto impacto, como ejemplifica el
cese, anunciado ayer, de tres altos funcionarios por su presunta
participación en un esquema de triangulación de recursos por medio de
universidades públicas.
Aunque la urgencia de emprender este triple rescate ya se encontraba
fuera de toda duda por el catastrófico desplome en la producción
petrolera nacional –de 3.4 millones de barriles diarios en 2004 a apenas
1.8 millones al cierre de 2018 y por la sostenida pérdida de recursos
materiales y humanos sufrida por Pemex durante los recientes cuatro
años– esta semana recibió una incontestable confirmación por parte de un
agente externo: la baja en la calificación crediticia de la deuda
emitida por la empresa productiva del Estado, anunciada el martes por la
calificadora Fitch Ratings, se sustenta en el deterioro financiero de
ésta durante los pasados años, en que simultáneamente se le redujeron
sus flujos de efectivo y se le condenó a un endeudamiento con enormes
vencimientos en el corto plazo.
El triple rescate del sector energético es un empeño de la
administración federal que debe ser respaldado por el conjunto de la
ciudadanía. Primero, porque el apoyo social es fundamental para remontar
el gravísimo deterioro económico y técnico inducido de manera
deliberada en contra de la antigua paraestatal por los sucesivos
gobiernos neoliberales, ya fuera mediante su fragmentación en diversas
empresas con atribuciones reducidas, solapando el robo de combustibles a
gran escala, protegiendo a una dirigencia sindical mafiosa y rapaz o
involucrándola en estafas multimillonarias como la referida arriba. Pero
también, y de manera trascendental, porque en dicha recuperación se
juegan la independencia energética y financiera del país, e incluso sus
perspectivas de desarrollo.
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