Metas gubernamentales y expectativas sociales
Orlando Delgado Selley
Todos los años se comentan las
expectativas generales existentes sobre la evolución probable de
nuestra economía a la luz de la marcha de la economía global. En esta
reflexión se contrasta lo que el gobierno en turno se propone, expresado
explícitamente en los documentos base para la formulación del
Presupuesto de Egresos y de la Ley de Ingresos, respecto a lo que
prevalece como la expectativa general de diversas fuentes. En este año
resulta de particular interés contrastar las expectativas sociales en
relación con las metas comprometidas para el primer año de gobierno de
AMLO y respecto al sexenio entero.
En esta comparación interesa discutir lo que constituye el centro del
planteamiento económico del gobierno federal y lo que debiera
proponerse como requerimientos de quienes votaron por ellos. El primer
dato es que el gobierno de AMLO para 2019 espera
un crecimiento puntual de 2 por ciento realy para los siguientes cinco años, haciendo uso de un
marco macroeconómico conservador, esperan tasas entre 2.6 y 2.8 por ciento anual. Han aclarado que consideraron el consenso de las expectativas del
mercadopara alinear sus metas. Por ello este
consenso del mercadoreconoció que la propuesta económica es
realista.
Resalta de inmediato que lo que esperan los economistas de AMLO es
una dinámica bastante similar a la que hemos observado en los años
neoliberales. La Secretaría de Hacienda, aceptando que su planteo es
decepcionante para muchos, aunque insistieron en su tesis de que
conducirán la economía prudentemente, introdujeron un matiz
sorprendente: el efecto de las nuevas políticas económicas sobre la
economía no fue considerado para establecer lo que esperan. La
aclaración es reveladora. Evidentemente tienen una estimación del
impacto de estas
nuevas políticasen la dinámica económica, pero no la explicitan porque les comprometería con sus electores.
Esta prudencia presupuestal contrasta duramente con lo que se planteó
en la campaña y que constituyen en realidad compromisos establecidos
con sus votantes y que es una de las razones por las que la propuesta de
AMLO fue ampliamente votada. El planteo fue que la economía crecería de
entrada a 4 por ciento para quedar luego en 6 por ciento, lo que
comprobaría que la
nuevapolítica económica liberaría al país de las trabas neoliberales.
La recuperación de la dinámica económica tendría impactos en el
empleo y en el producto, en parte por los programas emblemáticos del
gobierno: el de jóvenes aprendices, el incremento a la pensión a los
adultos mayores y los otros programas sociales.
El gobierno federal en el discurso ha reconocido la preeminencia del
bienestar social sobre el resto de los propósitos económicos, pero al
momento de precisar los contenidos específicos que debieran conducir al
cumplimiento del compromiso de
por el bien de todos primero los pobresno se lo atiende con precisión. Mucho tiene que ver esta ausencia con las limitaciones que se autoimpuso AMLO: mantener las finanzas públicas en equilibrio, no hacer uso de la deuda pública para expandir el gasto, mantener inalteradas las condiciones tributarias. Limitaciones que pueden convertirse en camisas de fuerza que impidan lograr la meta fundamental: mejorar las condiciones de vida de los olvidados en los 36 años de política neoliberal.
Hay avances importantes que tienen que reconocerse, como que el
salario mínimo haya tenido un incremento general de 16 por ciento y que
en la frontera se haya duplicado. Luego de 36 años de contención
salarial se logró consensuar este aumento con los organismos
empresariales, lo que por supuesto constituye un acuerdo relevante.
También se anunció que el Banco de México estuvo de acuerdo con que el
aumento no sería inflacionario. Según el anuncio oficial con este
salario se logró que una familia que recibe el salario mínimo pueda
satisfacer sus necesidades básicas, lo que es indudablemente central. Se
indicó, además, que se legislará para que los aumentos siguientes del
mínimo no puedan ser inferiores a la inflación observada.
Pese a sus claras bondades, este aumento no necesariamente impactará
los niveles de desigualdad existentes en el país. Ni tampoco
necesariamente incrementará la productividad, ni mejorará el desempeño
económico general. Hay como éste otros avances en aspectos específicos,
pero la sensación general es que en materia de política económica se ha
decidido sujetarse a la aprobación del
mercado, en detrimento de los compromisos centrales con los que menos tienen. Veremos cómo se maneja la economía en los meses siguientes, en los que sin duda los
mercadosse opondrán a decisiones gubernamentales socialmente relevantes que se ajusten más a las expectativas de los electores.
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