viernes, 26 de febrero de 2016

Astillero
 Joe alienta a Enrique
 Tibias críticas a Trump
 Duarte, contra pensionados
 Protestas en Veracruz
Julio Hernández López

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SALUDO EN TIEMPOS ECONÓMICOS REVUELTOS. El vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, junto con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, ofrecieron un mensaje a los medios de comunicación al finalizar una reunión privada de trabajo en el salón Adolfo López Mateos en Los Pinos. El funcionario estadunidense se encuentra en el país para participar en el diálogo económico de alto nivelFoto Cristina Rodríguez
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areciera una postura a remolque o, cuando menos, asumida a la sombra verbal del vicepresidente de Estados Unidos que, sin nombrarlo, criticó al estrambótico, pero viable, precandidato republicano Donald Trump. En segunda voz, al amparo del salvavidas Joseph Biden, el mexiquense que habita Los Pinos dedicó palabras de censura a quienes eventualmente tienen la visión de cerrarse y construir muros, pues eso sólo llevará al aislamiento y a quedarse solos.

Así habló quien todavía en septiembre del año pasado había dicho a Federico Arreola, en entrevista para SDP Noticias que no quiero prestarme a un juego, ni a ser parte del juego, de quien pretende o aspira a una posición de jefe de Estado... prestarme a ser parte de una disputa político-electoral que se está teniendo en los Estados Unidos, y de alguien, en concreto, que ni siquiera todavía es candidato de un partido político. Ahora, alentado por el visitante Joe, EPN cruzó la línea de extraña contención autoimpuesta.

La amable predisposición de Biden, tentado casi a disculparse con México por lo dicho por algún precandidato presidencial discursiva y mentalmente descompuesto, se dio en el contexto del diálogo económico de alto nivel (DEAN), que, como otras negociaciones muy trascendentes, es realizado en una opacidad de propósitos y compromisos que sólo es falsamente rota mediante algunas declaraciones absolutamente generales y sin detalles, envueltos esos paquetes de alto riesgo para los intereses nacionales en bonita papelería pletórica de buenos propósitos y nobles intenciones.

Con Luis Videgaray y Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari como principales anfitriones operativos, luego reunido con el propio Peña Nieto, Biden regaló condescendencias circunstanciales, y propició el asomo crítico del mexiquense contra el multimillonario estadunidense que va ganando la postulación republicana, pero todo ello en el contexto del avance inmisericorde de la retoma estadunidense de múltiples negocios en México, entre ellos los relacionados con los energéticos, en un proceso de regresión mexicana alegremente impulsado por la clase política nacional.

Javier Duarte de Ochoa siempre ha sido un adelantado a su tiempo. Desde su virreinato veracruzano ha sido pionero en el empuje de medidas audaces para beneficio de las élites a las que ha servido apasionada e interesadamente. Desde el envío aéreo de maletas con millones de pesos para propósitos nunca demostradamente electorales ni toluqueños, hasta la pretensión de sancionar judicialmente a tuiteros irredentos y otros opositores cibernéticos. Mención aparte, merecedor de permanente memoria histórica, ha sido el embate contra los periodistas que a juicio del heredero de Fidel Herrera Beltrán se estuviesen portando mal, conjuntando así el mencionado Duarte una estadística funeraria de fama mundial respecto a comunicadores sociales caídos en dicho territorio salvaje.

A la lista de agravios contra los veracruzanos y los mexicanos en general, el muy mentado Duarte ha añadido la pretensión de ser nuevamente vanguardia respecto a intenciones hasta ahora no abiertamente expresadas en otros ámbitos gubernamentales, incluyendo el federal. Es decir, el priísta que será sucedido por alguien de apellido Yunes ha vuelto a sacrificarse por todos los de su especie, al intentar un bonito ejercicio de prestidigitación que mediante reformas legales terminaría dejando a decenas de miles de empleados sin las adecuadas pensiones y jubilaciones que ya han cubierto a lo largo de años y ahora quedarían en una imprecisión jurídica absolutamente dañina a los intereses de esas mayorías trabajadoras.

Un profesor en retiro, plenamente identificado pero cuyo nombre se mantendrá en reserva, explicó el tema a esta columna: “realmente nos tiene consternados a todos los que laboramos en el gobierno del estado la aberrante modificación a la ley del IPE (Instituto de Pensiones del Estado), pues resulta que el instituto ha sido saqueado por el gobernador Javier Duarte, con el beneplácito del consejo de vigilancia, integrado por diferentes ‘líderes sindicales’ charros comprados por el gobernante.

“Este proyecto de ley pretende deslindarse de las obligaciones del gobierno con los pensionados y futuros pensionados en Veracruz. Quiere decir que prácticamente el instituto desaparece, obviamente la causa de esta modificación pretende deslindarse de los millonarios adeudos que mantiene con la Universidad Veracruzana, pero se incluyen también los Organismos Públicos Descentralizados, por ejemplo, Radio Televisión de Veracruz, ya que según esta ley las pensiones tendrían que ser pagadas por este organismo, que de por sí no cuenta con solvencia ni para la gasolina diaria. En resumen, esta ley le quita la base a los trabajadores, es decir, dejan de ser empleados del gobierno, para ser sólo de la institución.

“Lo que todos se preguntan es: ¿qué ha pasado con nuestras aportaciones hechas?

La preocupación radica en que en cualquier momento desaparecen los OPD (organismos públicos descentralizados), como pasó apenas el año pasado. Ya hay marchas de protesta, pero con la estabilidad emocional del gobernador y la complicidad de los diputados (en su mayoría priístas) tememos por nuestra seguridad, ya pagada con anticipación”.

Y, mientras son leídos los entretelones de mesas de trabajo privadas entre cónsules y embajadores mexicanos en Estados Unidos, en un documento confidencial que ofrece una radiografía de los problemas de ese ámbito según los miembros de la élite diplomática (http://bit.ly/1TBW2tn), ¡hasta el próximo lunes, con la rectoría de la UNAM aprovechando el caso del joven no inscrito en esa casa de estudios que fue detenido por policías bajo acusación de narcomenudeo para intentar la recuperación oficial del auditorio que oficialmente se llama Justo Sierra aunque sus actuales ocupantes le llaman Che Guevara!

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