Fin de "la guerra contra el narco" en México y despliegue de la Guardia Nacional: ¿Anuncios contradictorios?
Publicado: 1 feb 2019 16:06 GMT | Última actualización: 1 feb 2019 16:12 GMT
La nueva estrategia de seguridad de López
Obrador despierta dudas sobre si servirá para poner fin a la epidemia de
violencia en el país.
Soldados montan guardia en una calle en Culiacán, Sinaloa, México, 9 de septiembre de 2018.
Henry Romero / Reuters
El
presidente Andrés Manuel López Obrador decretó esta semana el fin de la
"guerra contra el narcotráfico" que duró 12 años en México y dejó una
crisis humanitaria sin precedentes. Sin embargo, casi al mismo tiempo,
anunció el despliegue de la Guardia Nacional en una fase piloto, con el
fin de contener la violencia en Tijuana. Dos medidas que pueden parecer
contradictorias.
"No hay guerra. Oficialmente ya no hay guerra.
Nosotros queremos la paz, vamos a conseguir la paz", dijo López Obrador
el pasado miércoles, al asegurar que lo importante es reducir la
inseguridad y no realizar detenciones espectaculares como en gobiernos
anteriores.
Al
día siguiente, la prensa cuestionó al titular del Ejecutivo si se
sentaría a negociar con los líderes de los cárteles de la droga. "Lo
mejor es que se entienda que son otros tiempos, que hay opciones, hay
alternativas, se está regresando a la movilidad social que se perdió.
Ese es un objetivo. No queremos la guerra, queremos conseguir la paz", respondió el presidente.
¿Pero qué significa decretar el fin de la "guerra contra el narco" en México?
Los capos neutralizados
En
diciembre de 2006, en medio de acusaciones de fraude electoral, el
entonces presidente Felipe Calderón sacó a los militares de sus
cuarteles para hacer frente al crimen organizado. Un acto que fue
catalogado como una declaración de guerra contra los cárteles de la
droga.
Además, en 2009, el Gobierno de Calderón publicó una lista con los 37 narcotraficantes más buscados, de los cuales capturó a 25.
Esta
estrategia de detener a capos de alto perfil fue continuada por la
administración siguiente. Al inicio de su sexenio, la administración del
presidente Enrique Peña Nieto presentó una lista de 122 capos
identificados como "objetivos prioritarios", de los cuales se neutralizaron 110 (96 personas fueron capturadas y 14 abatidas en combates con la fuerza pública).
Esto significa que, en total, las administraciones de Peña y Calderón arrojaron un total de 135 narcotraficantes
de alto perfil capturados y abatidos. Sin embargo, la captura de los
narcotraficantes no detuvo la espiral de violencia en el país.
La crisis humanitaria
La guerra contra los cárteles implicó un aumento significativo en el número de asesinatos y desapariciones forzadas en México.
De diciembre de 2006 a 2018, el país registró 274.389 asesinatos,
de acuerdo con los datos más actualizados del Instituto Nacional de
Geografía y Estadística (INEGI) y la Secretaría de Seguridad Pública y
Ciudadana (SSPC).
Otra de las consecuencias que dejó la "guerra
contra el narco" fue una enorme cantidad de personas desaparecidas,
muchas de las cuales han aparecido en fosas clandestinas encontradas por
familiares de las víctimas a lo largo de todo el territorio nacional,
principalmente en entidades como Veracruz, Coahuila y Sinaloa.
A enero de 2019, en México existen 40.180 desaparecidos, según Roberto Cabrera, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda.
"En
retrospectiva, está claro que la profundización de la guerra contra las
drogas que se dio hace casi doce años está asociada con la enorme escalada de violencia
que sufre el país. En sí misma, esta escalada se ha convertido en un
importante problema de salud pública en México y ha socavado las
capacidades institucionales de los gobiernos federal y locales", señala un estudio sobre la política antidrogas de México, realizado por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).
Las reacciones
Un
día después de que López Obrador anunciase el fin de la guerra contra
los cárteles de la droga, también dio a conocer el despliegue de la
Guardia Nacional para contener la violencia en la ciudad de Tijuana,
Baja California.
El
presidente informó que se trata de un proyecto piloto ante el aumento
en la tasa de homicidios que registra el municipio fronterizo.
"En
el caso de Tijuana, por ejemplo, aprovecho para decirle a lo ciudadanos
que se está implementando un plan especial porque crecieron mucho los
homicidios en Tijuana y ya estamos actuando. Esto es parte de la
Guardia. En Tijuana van a actuar conjuntamente el Ejército, la Marina,
la Policía Federal", aseguró el presidente.
Sin embargo, la ley para la creación de la Guardia Nacional sigue en espera de ser revisada y aprobada por el Senado, tras haber obtenido el visto bueno de una primera versión en la Cámara de Diputados
De este modo, López Obrador anunció el arranque de la Guardia
Nacional, su nueva fuerza militarizada, sin que exista una aprobación
legal para ello.
Una medida que provocó reacciones entre diversos
analistas y usuarios de las redes, que cuestionaron la continuidad de la
militarización de la seguridad pública con su iniciativa de crear una Guardia Nacional.
De este modo, el anuncio deja dudas sobre si la nueva estrategia de
seguridad anunciada por el presidente logrará poner fin a la epidemia de
violencia que enfrenta México o representará una segunda fase en cuanto
a la militarización del país.
Manuel Hernández Borbolla

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