Argentina llega al espacio
El día llegó. Las expectativas y las ansias por ver la ignición del motor, los propulsores prendidos y el conteo regresivo que de paso a la eyección del cohete que lleva en su interior al primer satélite de telecomunicaciones, diseñado, construido y ensamblado por talento nacional, podrán ser cumplidas.
Si las condiciones climáticas y atmosféricas lo permiten, la nación austral observará entre las 18 y 19 horas local, viajando por los cielos, hasta llegar al espacio exterior, a su proyecto con el que esperan encaminarse hacia la tan anhelada soberanía tecnológica.
El ARSAT-1 como se denomina técnicamente al dispositivo argentino fue elaborado durante los últimos siete años y es el primero de tres satélites que forman parte del plan satelital del país suramericano lanzado por el ex presidente Néstor Kirchner en el año 2006. Un plan que tiene como objetivo implementar una política comunicacional y aeroespacial inclusiva, y que impulse a la industria nacional y sobre todo las capacidades de los técnicos locales.
Si todo marcha como está planificado por los entes especializados, Argentina ejercerá en la práctica, su derecho a tener una posición orbital, otorgada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). El ARSAT-1 es un satélite geostacionario y estará ubicado a una órbita de 36 mil kilometros de la Tierra, a 72° oeste sobre el ecuador.
Aunque será eyectado desde el Centro Espacial de Guayana (CGS) de Arianespace en Kourou, Guayana Francesa, su control y comando estará en la Estación Terrena Benavídez de la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (ARSAT), a cargo de un equipo argentino especializado y capacitado.
No es la primera vez que Argentina envía un satélite al espacio, pero si es el inicio de un proyecto de tal magnitud, establecido como política de estado y que priorizará la inclusión a las telecomunicaciones de todo el territorio nacional, que por décadas estuvo bajo monopolios de empresas privadas.
Al resaltar los principales beneficios del ARSAT-1 hay que destacar lo siguiente:
Ampliación de la cobertura de telefonía, televisión digital e internet en zonal rurales
Reducción de la brecha digital
Ahorro económico, al reemplazar el alquiler y uso de satélites extranjeros
Talento humano especializado y capacitado en temas satelitales
Infraestructura tecnológica levantada en suelo nacional
Además, el dispositivo no sólo generará señal para su país sino para otras naciones del cono Sur como Uruguay, Paraguay y Chile.
El trabajo que ha llevado durante todo este tiempo el personal de las nacionales ARSAT e INVAP, empresas fabricantes del dispositivo, no ha sido improvisado. Desde que el ARSAT-1 fue culminado, empezó toda una maniobra de pruebas, testeos y ensayos para comprobar su fortaleza. La innovación está hecha para tener unos 15 años de vida útil.
Una vez que ARSAT-1 fue trasladado de Bariloche a la Guyana, el primero de septiembre, debió pasar por múltiples exámenes de verificación, hasta ser cargado al cohete que lo transportará.
Con este hito que Argentina está dispuesta a marcar, Latinoamérica sumará un nuevo satélite artificial, y avanzará en otro peldaño hacia la independencia satelital y tecnológica por la que tanto han luchado sus países en la última década.
De hecho la nación de Evita, entrará en un selecto grupo de ocho países que han construido y que tienen en órbita su propio satélite.
Aunque por allí siguen las voces de algunos detractores e incrédulos, de que el Sur puede hacer y generar sus propias innovaciones en materia de ciencia y tecnología y lograr su real utilidad para sus pueblos; en pleno siglo XXI la señal que desde el cosmos emiten Simón Bolívar, Miranda, Tupac Katari y próximamente ARSAT-1, junto al masivo uso del internet, y de las telecomunicaciones más allás de las capitales y zonas industrializadas dicen lo contrario.
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