Las pruebas del crimen económico contra Venezuela
Publicado: 29 dic 2017 17:24 GMT | Última actualización: 29 dic 2017 17:30 GMT
Prohibido
ver lo evidente. Esta suerte de sentencia encontrada en un mural
callejero le viene como anillo al dedo a todo aquel que ignora la
continuada agresión económica que viene sufriendo Venezuela en los
últimos años. Se puede legítimamente estar a favor o en contra de las
decisiones económicas tomadas por el presidente Nicolás Maduro. Todo
debate económico es bienvenido. Sin embargo, el desconocimiento del
conjunto de acciones orquestadas desde múltiples ámbitos en contra de la
economía venezolana resta rigor a cualquier tipo de análisis. Dejar de
lado lo que Venezuela está afrontando en forma de multiagresión
permanente en materia económica es un acto de irresponsabilidad
deliberada.
Pero además sería un análisis parcial y sesgado. Sería
lo mismo que analizar la economía mexicana sin considerar que tiene a
Estados Unidos como vecino del norte. O suponer que un país tiene mar a
pesar de no tenerlo. ¿Cómo debería leerse un estudio o una propuesta en
base a premisas falsas, inexistentes, eclipsando buena parte de lo que
sucede?
Lo apropiado es tener un panorama integral para tener un
diagnóstico certero, y, en función de ello, realizar las recomendaciones
que cada quién considere oportuno. Ninguna de las pruebas esgrimidas a
partir de ahora deben ser consideradas como excusas ni como parches que
sirvan para esconder otros desequilibrios estructurales de la economía
venezolana. De lo que se trata en este artículo es de demostrar con
pruebas manifiestas que la economía venezolana no es como otra
cualquiera. Por muchas razones geopolíticas, está sometida a un
constante hostigamiento que es obligatorio conocer en detalle. He aquí
un listado de estas pruebas irrefutables.
1. El riesgo país (RP)
otorgado por las agencias de calificación es improcedente con el
cumplimiento de Venezuela con el pago de la deuda externa. En los
últimos 4 años la República ha honrado sus compromisos de pago por un
total de 73.359 millones de dólares. Y el RP ha seguido subiendo. Se han
encontrado 32 meses en los últimos 14 años en los que el RP contra
Venezuela ha subido a pesar del incremento del precio del petróleo. En
la actualidad, el RP, dado por JP Morgan (EMBI +), se encuentra en 4.820
puntos, es decir, 38 veces más de lo que le asignan a Chile a pesar que
este país tiene un ratio de deuda/PIB similar al venezolano.
2. La palabra 'default' es usada contra Venezuela con independencia
de su significado. Dos ejemplos sucedidos recientemente a pesar de
haberse cumplido con el pago de la deuda externa: a) Fitch Ratings dijo
que Venezuela tenía un "default selectivo"; b) Standard & Poors bajó
la calificación de CC/C a SD/D (default selectivo). Pero esto viene de
lejos. Otro ejemplo menos reciente: en febrero de 2016 Bloomberg
afirmaba que Venezuela tenía un 76% de probabilidades de entrar en
'default' en un año. Y así tendríamos miles y miles de testimonios que
ratifican que las calificaciones contra Venezuela no siguen un criterio
de racionalidad económica.
3.
Donald Trump dictaminó una orden ejecutiva (amparándose en un decreto
previo de Obama) en contra de la economía venezolana. Solo basta leerla
en detalle para darse cuenta que se trata de un boicot explicito con la
intención de impedir el relacionamiento de Venezuela con socios privados
estadounidenses al mismo tiempo que restringe el cumplimiento de los
pagos de deuda externa así como las posibilidades de refinanciación de
la misma.
4.
Gran parte del sistema financiero internacional ha venido en los
últimos años propiciando un esquema de bloqueo hacia las operaciones
financieras de Venezuela; limitando el accionar de múltiples
instituciones nacionales (públicas y privadas) para ejecutar pagos a
proveedores, recibir pagos, ejecutar transacciones, administrar carteras
de inversión, cumplir obligaciones financieras y acceder a fuentes de
financiamientos internacionales. Se han sucedido cancelaciones
unilaterales de contratos de corresponsalía bancaria en contra de
Venezuela (Citibank, Comerzbank, Deutsche Bank). Desde julio de 2017, el
agente de pago de los bonos emitidos por PDVSA, Delaware, informó que
su banco corresponsal (PNC Bank) en Estados Unidos se negaba a recibir
fondos provenientes de la estatal petrolera. Por su parte, Novo Banco
(Portugal) notificó en agosto de 2017 la imposibilidad de realizar
operaciones en dólares por partes de instituciones públicas venezolanas
por bloqueo de intermediarios. La empresa Euroclear, encargada de la
custodia de una parte importante de los bonos de Venezuela, mantiene
importantes operaciones de transacciones de bonos retenidas en proceso
de "revisión", por presiones hechas por la OFAC (más de 1.200 millones
de dólares). El banco aliado de Venezuela, Bank of China Frankfurt, no
ha podido realizar una operación destinada al pago de unos compromisos
con la empresa minera Canadiense Gold Reserve por 15 millones de
dólares.
5.
Se han producido bloqueos para pago de alimentos y otros bienes
básicos. Por ejemplo, la tercera semana de noviembre fueron devueltas
más de 23 operaciones de pago por 39 millones de dólares en alimentos
porque bancos intermediarios de proveedores no querían aceptar recursos
desde Venezuela. Situaciones parecidas han ocurrido en compras
navideñas, medicamentos (insulina, fármacos contra la malaria y el
paludismo), semillas, transporte de deportistas venezolanos (el Banco
Wells Fargo impidió la operación), comunicación (el Banco
neerlandés Rabobank negó el pago para la operatividad de TeleSUR
alegando que el ordenante se encontraba sancionado por la OFAC).
6.
La evolución del tipo de cambio ilegal 'paralelo' no tiene ningún
'paralelismo' con ninguna variable macroeconómica. El valor de este tipo
de cambio se ha multiplicado por 1.410 veces desde agosto de 2014 hasta
la actualidad; mientras que la cantidad de billetes y monedas se
multiplicó por 43, la cantidad de liquidez se multiplicó por 64, y el
tipo de cambio implícito por 141. Ni siquiera la ortodoxia neoclásica
sirve para explicar el comportamiento de esta arma política de
destrucción económica, utilizada para inducir un aumento desmedido de la
inflación.
Podríamos añadir a este listado de pruebas todo los
intentos de Mercosur por aislar a Venezuela; y las sanciones de la Unión
Europea o Canadá; y la retirada de compañías aéreas como Avianca o
Aerolíneas Argentinas. Y además a eso cabe sumarle la caída estrepitosa
del precio del petróleo desde el 2014 al 2016 (pasando de un precio
promedio anual por barril de 88 a 35 dólares).
Esta realidad es innegable y no cualquier país está sometido a este tipo de asedio económico, de alta intensidad y persistencia.






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