La verdadera historia de Pocahontas nada tiene que ver con la versión idealizada de Disney
Escrito por
Jesús Del Toro/Yahoo noticias
Al parecer, la Pocahontas a la que alude Trump no es un personaje
con una historia dolorosa, valerosa y trágica, como la de su propio
pueblo, sino una caricatura.
Donald Trump, en uno más de sus cáusticos exabruptos verbales, ha
atacado reiteradamente a la senadora demócrata Elizabeth Warren al
llamarla Pocahontas, sugiriendo que ella mintió al decir que es
nativoamericana y trata de sacarle provecho, en una suerte de situación
inversa a la historia que se atribuye a ese personaje, que el
estereotipo ubica como una mujer indígena que unió culturas y se casó
con un inglés en los primeros momentos del arribo de los europeos a lo
que hoy es Virginia.
Pero se ha criticado duramente a Trump porque su referencia resulta ofensiva para los nativoamericanos y su cultura. Y al parecer revela que no sabe, o prefiere ignorar, quién fue realmente la Pocahontas histórica y el significado de su vida y tribulaciones.
Es decir, una caricatura.
Y quizá ni eso.
De acuerdo a Indian Country Today, la vida de Pocahontas –hija de un
jefe tribal que originalmente se llamaba Matoaka y luego adoptó el
nombre de su fallecida madre, Pocahontas– nada tiene que ver con la
historia idealizada de la película de Walt Disney o con las historias en
las que esta se basó, de una joven nativoamericana que se enamora de un
colono inglés, lo salva de morir y de cierto modo promueve la armonía
entre ambas culturas.
En realidad, se afirma, a principios del siglo XVII los colonos
ingleses en Virginia practicaban con frecuencia el secuestro y la
violación de mujeres indígenas y dado que Pocahontas era hija y, además,
esposa de líderes tribales, algunos de esos colonos exigieron que ella
les fuera entregada o de lo contrario desatarían violencia contra su
aldea. Con esa terrible presión, Pocahontas aceptó ser entregada en
cautiverio a los colonos y luego, separada de su bebé, fue apresada en
un barco inglés.
Su esposo fue asesinado y tiempo después ella fue forzada a
“occidentalizarse”, se casó con un inglés y, rebautizada como Rebecca,
fue llevada a Inglaterra. Nunca más volvió a ver a su familia indígena
(salvo algunas personas que viajaron con ella y al hijo que tuvo con un
inglés) y justo cuando planeaba volver a su tierra, con 21 años, murió
en condiciones extrañas, algunos creen que envenenada.
Al respecto, el testimonio que la nativoamericana Monica Stretten dio
en un video difundido por el portal Mic es singular: claramente dice
que la Pocahontas real “no es una historia de romance, es una historia
de violación y secuestro”.
En ese mismo espacio, la también nativoamericana Tara Houska indica
que el uso que Trump hace del nombre ‘Pocahontas’ para criticar a Warren
es ofensivo y denigrante para los indígenas estadounidenses, y reduce a
todas las mujeres nativoamericanas a una sola figura equívoca cuyo
nombre, por añadidura, es usado con tonos de insulto racial y que no
considera todo el dolor, abuso y sufrimiento que experimentó la
verdadera Pocahontas.
En The Smithsonian Magazine, la historiadora Camilla Townsend comenta
que la historia romantizada de Pocahontas ha sido muy popular entre la
población en general pero no entre los nativoamericanos, pues lo que al
parecer gusta de ese personaje es que alababa la cultura anglosajona y
que, en la realidad, la verdadera Pocahontas fue “una mujer mucho más
valiente, fuerte y más interesante que el personaje de ficción”.
Cabe decir que no se sabe si Warren tiene o no ancestros
nativoamericanos y al respecto ella dijo en su momento que en su familia
en Oklahoma, donde ella creció, se contaba que entre sus antepasados
había personas de origen nativoamericano. Algo muy común entre la
población de ese estado, incluso entre quienes, en sus rasgos físicos
exteriores, no parecerían tener esa clase de ascendencia.
Al parecer, la Pocahontas a la que alude Trump no es un personaje con
una historia dolorosa, valerosa y trágica, como la de su propio pueblo,
sino una caricatura. Incluso la Pocahontas de Disney es una heroína,
pero Trump no le reconoce eso pues asocia ese nombre con algo humillante
y falso.
Pero al hacerlo ofende a los nativoamericanos y en general al decoro común, máxime cuando hizo el último de esos alegatos frente a ancianos militares nativoamericanos que lucharon en las filas del Ejército estadounidense en la Segunda Guerra Mundial y ante un cuadro de Andrew Jackson, el presidente que en el siglo XIX impulsó la expulsión de tribus indias de sus tierras originales y las forzó a un éxodo trágico y triste, conocido justamente como el ‘Sendero de lágrimas’.
La verdadera Pocahontas sería una mujer que luchó por su comunidad y
su cultura, sufrió al ser apartada de ella y fue obligada a plegarse a
sus secuestradores. Su historia sería un dramático símbolo de
resistencia. Pero ciertamente Trump parece no saberlo, o lo soslaya,
pues si lo asumiera se diría que al llamar Pocahontas a Warren en
realidad no la estaría criticando o satirizando, sino asociándola con
una figura de valor y lucha contra una inmensa adversidad.
Trump, en cambio, se queda en la caricatura para entregarse al
golpeteo político y al hacerlo se caricaturiza a sí mismo y ofende a
comunidades enteras. Un script que no se parece al que millones esperan
de un presidente de Estados Unidos.
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