jueves, 23 de mayo de 2019

Astillero
Zoé Robledo, relevo pragmático // Mostrar incapacidad de Germán // Urzúa y Buenrostro, ganadores // Lozoya: pétalo de inhabilitación
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▲ Dirigentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, encabezados por Alfonso Cepeda, acudieron a una reunión en Palacio Nacional con el presidente Andrés Manuel López Obrador para dialogar sobre la reforma educativa. 
Foto Marco Peláez

El nombramiento del político chiapaneco Zoé Robledo Aburto como nuevo director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fue una de las varias contestaciones con aire de reprobación que el presidente André Manuel López Obrador envió al dimitente Germán Martínez Cázares, quien ayer mismo, antes de las diez de la mañana, ya había gestionado en la Cámara de Senadores su inmediata reincorporación al escaño correspondiente.
No hubo alguna forma de suavización respecto al ex panista y ex calderonista. López Obrador expresó su obvio respeto a la decisión de Martínez Cázares, pero dijo no compartirla, además de mencionar que sabía de las fuertes diferencias entre el entonces titular del IMSS y el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, aunque no intervino para zanjarlas ni abogó con oportunidad por el luego políticamente furibundo Germán. En lenguaje llano: lo dejó a su suerte.
Ayer (ya con el hijo del brevísimo ex gobernador de Chiapas a nombre del PRI, Eduardo Robledo Rincón, como nuevo director del Seguro Social), el presidente López Obrador reunió a los miembros del gabinete de salud con el secretario de Hacienda, el fortalecido en la ingrata tarea del recorte atroz, Carlos Urzúa, la poderosa oficial mayor de Hacienda, Raquel Buenrostro (responsable de aplicar los recortes y los retrasos presupuestales a bayoneta calada), y uno de los principales adversarios de Martínez Cázares en lo operativo, Pedro Zenteno (organizador de redes electorales y políticas en la fase perredista del obradorismo, luego en Morena), a quien Germán logró quitar de la dirección de administración del IMSS aunque luego fue nombrado en el mismo cargo, pero en el Issste.
En términos de novela negra habría sido el conciliábulo celebratorio de los ejecutores de la víctima que apenas la víspera había caído. Todo lo que el cándido Germán hubiera deseado para su gestión, le fue ofrendado de inmediato al recién llegado Zoé Robledo Aburto, quien pasó de una subsecretaría de Gobernación a la dirección del IMSS.
Robledo Aburto ha sido diputado local en Chiapas, senador por el Partido de la Revolución Democrática y actualmente es diputado federal con licencia. Dejó el PRD como parte del grupo que logró conjuntar Luis Miguel Barbosa, entonces coordinador de la bancada del sol azteca en el Senado, para abandonar el barco de negro y amarillo y sumarse a la nave del futuro, el morenismo, en la que serían bien pagados los servicios trapecistas de oportunidad (el propio Barbosa está encaminado a ser el próximo gobernador de Puebla).
Una estampa memorable del paso de Robledo Aburto por el Senado está asociada a una camiseta estampada con una leyenda de apoyo a la candidatura de Hillary Clinton a la presidencia de Estados Unidos. En noviembre, a cuatro días de las elecciones que terminó ganando Donald Trump, en el salón de sesiones del Senado mexicano se mostraron Dolores Padierna, Mariana Gómez del Campo y el citado Robledo Aburto con camisetas azul marino en respaldo de Hillary 2016, con los colores de la bandera de EU como distintivo.
En tal contexto, parece evidente que AMLO se esforzará en demostrar que Martínez Cázares no pudo con el encargo y que otro político pragmático, Robledo Aburto, sí lo hará. Por lo pronto, el ex panista ha recibido invitaciones de sus ex compañeros de partido para que regrese a filas, aunque ayer se exhibió una fotografía con Yeidckol Polevnsky en papel de subrayar la adherencia plena de Germán al obradorismo.
El ex director de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya Austin, ha sido tocado con el pétalo de una inhabilitación por diez años para ocupar un cargo público. La Secretaría de la Función Pública, a cargo de Irma Eréndira Sandoval, encontró que el citado político proporcionó información falsa en la declaración de situación patrimonial. Tal sanción es ínfima y casi irrelevante, pues a Lozoya lo que realmente le preocupa es el caso Odebrecht. Ojalá la inhabilitación anunciada ayer sea el preludio de acciones realmente justicieras. De otra manera, será pirotecnia distractora.
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